viernes, 26 de abril de 2019

EL ANARQUISMO EN MANZANARES Y LA I INTERNACIONAL (1871-1874)

Representantes de los movimientos obreros de Gran Bretaña, Francia e Italia se reunieron en Londres en 1864 para fundar la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), conocida más tarde con el nombre de Primera Internacional de Trabajadores. Los principales ideólogos de este movimiento fueron Karl Marx, Friedich Engels y el anarquista Mijail Bakunin. Desde sus inicios, en el seno de la Internacional surgieron diferencias ideológicas entre los marxistas y los anarquistas. Los marxistas defendían que la Internacional fuera una organización fuertemente centralizada cuyo objetivo último fuera la conquista del estado, justificando la participación en la política burguesa y en las elecciones si fuera necesario para lograr sus fines. En contraposición, los anarquistas preferían que la Internacional tuviera solo labores de coordinación de los movimientos autónomos de cada país, que su objetivo fuera la destrucción del estado y no su conquista y, por último, rechazaban cualquier participación política.

En los años siguientes se celebraron nuevos congresos en diferentes ciudades europeas pero habría que esperar hasta 1868 para que el movimiento obrero español se uniera a la Internacional. En octubre de este año el italiano Giusseppe Fanelli, coincidiendo con la revolución que derrocó a Isabel II, visitó nuestro país para organizar los primeros núcleos internacionalistas en Barcelona y Madrid

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Grupo de fundadores de la Primera Internacional en España.
Fotografía tomada en Madrid, en noviembre de 1868. Giuseppe Fanelli
 aparece en el centro, arriba del todo, con una larga barba.

El sindicalismo en España ya contaba en esa época de cierta madurez, sobre todo en zonas industriales como Cataluña donde ya se habían celebrado dos congresos obreros en 1865 y 1868 de ámbito regional. Estas estructuras facilitaron las actividades de propaganda realizadas por Fanelli y posibilitaron una rápida extensión de la Internacional por España. En junio de 1870, durante la celebración de un tercer congreso obrero en Barcelona, se fundó la Federación Regional Española integrada en la I Internacional (FRE-AIT). A este evento asistieron representantes de 149 sociedades obreras de todo el país que sumaban más de 15.000 afiliados.


Grabado del Congreso Obrero de 1870 que se celebró en el Teatro Circo de Barcelona

En estos primeros años, durante el periodo conocido como el Sexenio Revolucionario (1868-1874), el movimiento obrero pudo desarrollarse en España con relativa facilidad amparándose en los derechos de expresión, reunión y asociación recogidos en la Constitución de 1869, aprobada tras el derrocamiento de Isabel II. No deja de sorprender esta permisividad por parte de las autoridades de la época teniendo en cuenta que en el ideario de la Internacional estaba la revolución social y la destrucción o conquista del estado.

La situación empezó a cambiar tras los sucesos de la Comuna de París, que provocaron una gran consternación entre los partidos monárquicos gobernantes por el temor a que la revolución pudiera estallar también en España. Estos temores tenían fundamento ya que durante el siglo XIX Francia había contagiado a toda Europa con sus movimientos revolucionarios, como en 1830 o 1848. La Comuna de París surgió en la primavera de 1871, después de la derrota francesa en la Guerra Franco-Prusiana, cuando una insurrección socialista se hizo con el control de la capital francesa, promulgando una serie de decretos de carácter revolucionario: autogestión por los obreros de las fábricas, la abolición de los intereses de las deudas, la condonación de los alquileres impagados, etc. Según Karl Marx, la Comuna de París fue el primer gobierno revolucionario de la historia que implantó la dictadura del proletariado y era un ejemplo a seguir por los movimientos obreros de toda Europa. El gobierno provisional de Francia, surgido tras el destronamiento de Napoleón III, acabó con los sublevados tras dos meses de combates y más de 10.000 muertos. Muchos de los supervivientes buscaron refugio en España huyendo de la terrible represión ejercida por el gobierno francés que llegó a fusilar a más de 20.000 personas.

Esta emigración hacia nuestro país de revolucionarios franceses puso en alerta a las autoridades españolas. El 28 de mayo de 1871, coincidiendo con la derrota de la Comuna parisina, el ministro de Gobernación Mateo Sagasta envió una circular a los gobernadores civiles otorgándoles amplios poderes para actuar contra la Internacional. En un debate en el Congreso sobre los sucesos de París, el ministro Sagasta afirmó que los refugiados franceses en España eran delincuentes que se devolverían a Francia en cuanto las  autoridades de ese país pidiesen su extradición.

A principios de octubre de 1871, el gobierno de Malcampo llevó a las Cortes una propuesta de ilegalización de la Federación Regional Española de la Internacional (FRE-AIT) que fue aprobada por amplia mayoría. Según el gobierno “los dogmas proclamados por las asambleas de los internacionales condenan el Estado, la religión, la familia, la propiedad” y debía ser disuelta por “atentatoria a la seguridad del Estado”. Los diputados republicanos fueron los únicos que se opusieron a la ilegalización, destacando en el debate Fernando Garrido, Pi y Margall y Salmerón. Los republicanos manzanareños felicitaron a Garrido por su “defensa de las asociaciones obreras y de las clases trabajadoras”[1]. El apoyo del Partido Republicano a la Internacional se fue diluyendo con el paso del tiempo, cuando los republicanos se percataron de que ambas organizaciones competían por el apoyo de las clases obreras. En Manzanares narraremos más adelante, en esta misma línea, un ejemplo de enfrentamiento entre republicanos e internacionalista locales. Finalmente, la ilegalización de la FRE-AIT no llegó a aplicarse ya que la fiscalía del Tribunal Supremo dirigió una circular a las Audiencias en la que defendía que el derecho de asociación, reconocido en la Constitución, amparaba a los internacionalistas.

Manzanares no solo no permaneció al margen del movimiento obrero surgido a raíz de la  Internacional sino que, además, fue uno de los focos más activos en La Mancha. La primera noticia que tenemos sobre contactos con la Internacional es una donación de cuatro reales realizada desde Manzanares por Ángel Cavanes, en favor de los franceses refugiados en  España tras la derrota de la revolución de 1871, conocida como la Comuna de París[2]. Sería precisamente Ángel Cavanes Caballero, de profesión sombrerero, nacido en Requena en 1842 y vecino de Manzanares, el principal organizador de la Internacional en nuestra localidad[3]. Gracias a su nutrida correspondencia con el Consejo Federal de la FRE-AIT y con periódicos afines podemos reconstruir las vicisitudes de los internacionalistas en nuestra localidad[4].

Tenemos constancia de que Ángel Cavanes ya estaba en contacto con el Consejo Federal en abril de 1872 con el objetivo de formar una agrupación internacionalista en Manzanares[5].  En el mes de julio, tras superar serias dificultades, anunció al Consejo Federal la constitución de la Federación de Manzanares, que junto con la de la capital provincial, fueron las dos primeras de la provincia[6]. Aunque la Federación no llegó a tener más de 15 miembros, la iniciativa y el compromiso de Ángel Cavanes propiciaron una notable presencia de la Internacional en Manzanares, muy por encima de lo que podría esperarse de un grupo tan reducido.

Con el objetivo de captar nuevos afiliados, los internacionalistas manzanareños organizaron conferencias para la lectura de periódicos y discusión de temas de interés[7]. También publicaron reivindicativas y beligerantes proclamas en la prensa,  animando a los trabajadores para que se afiliasen y para que aplastasen “a cuantos por su incansable sed y codicia de chupar nuestros sudores, quieren que continuemos en la denigrante situación en que estamos (en el fango más brutal de la ignorancia)”. El texto completo de esta proclama publicada en El Condenado del 28 de noviembre de 1873 es:

Compañeros: Despertad del largo sueño en el que estamos sumidos, ante esa palanca salvadora como es la Asociación Internacional de Trabajadores, despreciemos toda clase de miras y pasiones que el hambre y la miseria han creado; unámonos todos, con valor y fraternidad hagamos que nuestra unión sea indisoluble, y aplastemos a cuantos por su incansable sed y codicia de chupar nuestros sudores, quieren que continuemos en la denigrante situación en que estamos (en el fango más brutal de la ignorancia). Asociaos todos en cada localidad, los que aún no estéis asociados. Compañeros, acudid para el objeto de que salga la fuerte unión y organización de que tanta necesidad todos tenemos. Valor compañeros todos: que la obra es grande, y por lo tanto grandes deben ser nuestros sacrificios. Compañeros: salud, anarquía y colectivismo. Ángel Cavanes. Miguel Pinto”.

Son continuas las peticiones por parte de Manzanares al Consejo Federal de carteles, folletos y actas de los diferentes congresos obreros que se celebraron en España. También, en alguna ocasión, se solicitó el apoyo en actividades de propaganda de la Federación de Ciudad Real, que contaba con un número muy superior de afiliados[8].

La correspondencia con el Consejo Federal era continua y no se limitaba a la propaganda. Desde Manzanares se enviaban estadísticas sobre los salarios y el número de trabajadores por oficio[9], se participaba en las elecciones internas[10], se hacían propuestas de organización[11], etc. Gracias a estas comunicaciones conocemos algunos datos curiosos sobre la vida económica de nuestra localidad, por ejemplo los salarios en el sector de la construcción, en el que un maestro albañil cobraba en Manzanares 11 reales diarios, frente a los 8 de un oficial o los 6 que cobraba un peón.

Los internacionalistas manzanareños no se limitaron a desarrollar su actividad en nuestra localidad, sino que además hicieron esfuerzos por organizar nuevas agrupaciones en pueblos próximos. Desde Manzanares se enviaron al Consejo Federal direcciones de interesados en formar federaciones en Membrilla, La Solana, Almagro, Daimiel, Torralba de Calatrava, Alcázar de San Juan y Quintanar de la Orden[12]. Estas gestiones fueron fructíferas en el caso de La Solana, que llegó a formar una Federación local con un número de afiliados similar a la de Manzanares. Alcázar de San Juan, Daimiel y Membrilla llegaron a contactar con el Consejo Federal aunque no lograron constituir una federación. Suponemos que en aquella época, y en poblaciones relativamente pequeñas, sería muy difícil encontrar suficientes personas dispuestas a señalarse de forma tan evidente como para formar parte del movimiento sindical de la Internacional. Para personas sin patrimonio, cuya única fuente de ingresos dependía de su trabajo y de la voluntad de sus empleadores, debería ser muy arriesgado dar a conocer públicamente su condición de internacionalistas.

Las diferentes comunicaciones de Cavanes con el Consejo Federal también transmiten las serias dificultades a las que tuvo que enfrentarse para mantener en funcionamiento la Federación manzanareña. Son constantes sus comentarios de queja por la escasez de medios materiales y económicos, incluso se lamentaba de no poder hacer frente al coste del franqueo de las cartas que remitía al Consejo Federal. En enero de 1873 se quejó de la indiferencia de sus compañeros[13]. Esta indiferencia pudo estar provocada por una maniobra del Partido Republicano en Manzanares, que aprovechando el viento a favor de la I República recién proclamada, pretendió captar a los miembros de la Federación local. En palabras de Cavanes los caciques del Partido Republicano hacen una activa y rastrera propaganda para desorganizar esta Federación local[14]. Desde el Consejo Federal animaron en el mes de febrero a Cavanes a continuar, aunque se quedase solo al frente de la agrupación manzanareña[15]. Estos problemas tuvieron que prolongarse durante todo el año 1873, coincidiendo con la I República, ya que en el mes de octubre el Consejo Federal insta de nuevo a Cavanes a continuar con la propaganda para aumentar el número de afiliados “aunque sea solo[16].


Emblema del Consejo Federal


Las dificultades económicas también impidieron a los internacionalistas manzanareños acudir a los congresos obreros organizados por la FRE-AIT en septiembre de 1872 en Zaragoza y en diciembre de ese mismo año en Córdoba. Al menos, en este último congreso, Manzanares estuvo representado por el estudiante José Navarro, que también actuaba en nombre de las federaciones de Gerona, Igualada y Córdoba. En 1874, los internacionalistas manzanareños se pusieron en contacto con las federaciones de La Solana y Úbeda para compartir gastos e intentar enviar un delegado al siguiente congreso que no llegó a celebrarse[17].

Sería precisamente el congreso de Córdoba uno de los más relevantes, ya que las tensiones ideológicas entre las diferentes tendencias provocaron la definitiva división del movimiento obrero en España entre anarquistas y marxistas. Previamente, esta división ya se había producido a nivel internacional en el congreso de La Haya de septiembre de 1872. Los marxistas consiguieron imponer sus tesis sobre la participación en la política burguesa de las organizaciones obreras y expulsaron al anarquista Bakunin. Los disconformes con estas decisiones organizaron un congreso alternativo en la ciudad suiza de Saint-Imier y fundaron una nueva Internacional de ideología anarquista. En el congreso de Córdoba la mayor parte de los delegados rechazaron las decisiones tomadas en La Haya y se adhirieron a la nueva Internacional anarquista.

La Federación de Manzanares tardó en decantarse entre marxistas o anarquistas ya que no fue hasta abril de 1873 cuando tomaron esta decisión. Necesitaron cinco sesiones de debates, lo que denota la existencia de posiciones muy enfrentadas, para decidir finalmente adherirse a la Internacional anarquista. Según el periódico La Federación del 26 de abril de 1873 “después de discutir durante cinco sesiones los acuerdos del Congreso de Córdoba, acordó su aprobación, lo mismo que su conformidad con los del Congreso anti-autoritario de Saint-Imier. La Anarquía y el Colectivismo son la base segura de nuestra organización”.

Este debate coincidió con uno de los momentos de mayor tensión de los internacionalistas manzanareños. En marzo de 1873 decidieron pasar de las palabras a los hechos y fueron a la huelga. Cuatro sombrereros “fulistas[18], entre los que seguro se encontraba Cavanes, “no pudiendo resistir por más tiempo las continuas rebajas en el precio de la mano de obra, se han declarado en huelga[19].  El paro se debió prolongar en el tiempo ya que en una carta enviada el 6 de abril al Consejo Federal se mencionaba el “malestar económico” que estaba ocasionando la huelga[20]. No sabemos cómo terminó esta huelga, si consiguieron su objetivo de obtener mejoras salariales, pero seguro que estuvo relacionada con las represalias que sufrió Cavanes unos meses después. En agosto de 1873 se comunicó desde Manzanares al Consejo Federal que “los burgueses de esta localidad se han puesto de acuerdo para no dar trabajo al compañero Cavanes[21]. Desde la Federación manzanareña solicitaron la solidaridad moral y material de sus compañeros de toda España para aguantar en estas difíciles circunstancias[22]. Las ayudas debían remitirse a Mariano Martín, en la calle Virgen de Gracia nº 8, y a la esposa de Cavanes, Isabel Dolores Fenellós, que vivía en el nº7 de esta misma calle. El boicot contra Cavanes no duró mucho tiempo porque en septiembre ya había sido readmitido en su trabajo[23].

Otro paso adelante de los internacionalistas manzanareños fue su participación en los preparativos para sumarse a la sublevación cantonal contra la I República en el verano de 1873. Aunque los internacionalistas españoles se mantuvieron en general al margen del movimiento cantonal por considerarla una revolución burguesa, sí que hubo conversaciones para evaluar una posible intervención en las que participó la Federación de Manzanares. En una carta del 10 de julio de 1873 del anarquista madrileño Tomás González Morago a la sección belga de la Internacional se describe una reunión en Madrid a la que asisten delegados de numerosas federaciones, entre ellas Manzanares, en la que se discuten los pasos que debían tomarse en caso de insurrección[24]. Se afirma que los internacionalistas estaban bien armados, que disponían de líderes con experiencia militar y que estaban seguros de que podrían contar con el apoyo de soldados que desertarían para unirse a los insurrectos. En el caso de Manzanares, con una Federación que en su mejor momento solo tuvo quince afiliados, plantearse la posibilidad de éxito de una insurrección anarquista era irreal.

En enero de 1874, tras el golpe del general Pavía que puso fin a la I República, el nuevo gobierno del general Serrano decretó la disolución de la Internacional en España por atentar contra la propiedad, la familia y las bases sociales. A pesar de tener que actuar en la clandestinidad, tenemos constancia de que la Federación de Manzanares continuó funcionando y comunicándose activamente con el Consejo Federal hasta, al menos, abril de 1874[25]. En una de las últimas cartas enviadas al Consejo Federal los internacionalistas manzanareños informaban de que habían dado cobijo entre febrero y marzo a Francisco Armijo, que había huido de Baeza por “los infames atropellos que ha sido víctima por parte de la criminal burguesía de Úbeda[26]. Desde Manzanares se le prestó apoyo y se solicitó un préstamo al Consejo Federal para que su mujer pudiera unirse con él[27]. A pesar del buen trato recibido, Armijo salió de Manzanares sin avisar a nadie y dejando sin pagar la fonda donde se alojaba[28].

Habría que esperar hasta el gobierno liberal de Sagasta en 1881, durante el reinado de Alfonso XII, para que en España se volviese a organizar legalmente el movimiento anarquista. Aprovechando que en este año se había reconocido de nuevo el derecho de asociación, se fundó la Federación de Trabajadores de la Región Española. Manzanares, otra vez a la vanguardia del movimiento obrero, y Puertollano fueron las dos primeras federaciones en formarse en la provincia de Ciudad Real[29]. La agrupación de Manzanares estaba formada por ocho sombrereros y resulta lógico pensar que el incansable Ángel Cavanes estuviera otra vez detrás de esta iniciativa.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas, abril de 2018

(Artículo publicado orginalmente en la revista Siembra, nº 435 y nº 436. Revisado y ampliado en este blog).

(Para más información sobre estos hechos consultar la entrada de este blog https://www.manzanareshistoria.es/2019/01/ya-la-venta-el-libro-manzanares-durante.html)




[3] La información sobre Ángel Cavanes se ha obtenido de su acta de matrimonio en el libro de matrimonios del periodo 1877 – 1887, del archivo de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, página 152. Se casó en primeras nupcias con Dolores Fenellós, que falleció en Infantes el 3 de junio de 1879. El 18 de diciembre de 1881 se casó por segunda vez con María Juana (ilegible) Rojas, natural de Almagro y vecina de Manzanares.

[4] La principal fuente de información para elaborar este artículo han sido las actas, circulares, comunicaciones y cartas del Consejo y de la Comisión Federal de la Federación Regional Española de la Internacional (FRE-AIT). Están publicadas en:

“Actas de los Consejos y Comisión Federal de la Región Española (1870-1874)”, Carlos Seco Navarro, Universidad de Barcelona, 1969, dos volúmenes.

“Cartas, comunicaciones y circulares de la Comisión Federal de la Región Española”, María Teresa Martínez de Sas, Universidad de Barcelona, 1979, siete volúmenes.

Desafortunadamente, solo se conservan las cartas enviadas desde la Comisión Federal a Manzanares y no las respuestas desde nuestra localidad, que seguramente habrían contenido información de mayor interés.

[5] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 30 de abril de 1872. Actas, tomo I, página 121.

[6] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 4 de julio de 1872. Actas, tomo I, páginas 168-169.

[8] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 1 de noviembre de 1872. Actas, tomo I, página 322.

[9] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 1 de noviembre de 1872. Actas, tomo I, páginas 345-346. En este acta se publica una curiosa estadística enviada desde Manzanares con el número de trabajadores y salarios de varios oficios:

             18 maestros albañiles que cobran 11 reales diarios.
             20 oficiales albañiles que cobran 8 reales diarios.
             108 peones albañiles que cobran 6 reales diarios.
             3 maestros cerrajeros y un aprendiz
             3 maestros y 3 oficiales forjadores que cobran entre 520 y 800 reales anuales.
             9 maestros herreros y 6 oficiales que cobran entre 800 y 2.600 reales anuales.
             2 maestros sombrereros.
             3 oficiales sombrereros, dos cobran 15 reales y el otro 12 reales.
             Los maestros zapateros cobran 700 a 1.200 reales anuales.
             Los aprendices zapateros cobran después de tres años 160 reales anuales
Agricultores de 1.700 a 2.000 reales anuales. El sueldo diario en invierno es entre 5,5 y 6 reales diarios y en verano de 8 a 10 reales. La mayor parte del invierno no trabajan.
10 maestros carpinteros y 4 oficiales que cobran entre 4 y 6 reales diarios.
7 aprendices carpinteros que no cobran.
Los carpinteros trabajan tan solo  6 meses al año y los albañiles 9.

[10] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 6 de septiembre de 1872. Actas, tomo I, página 246.

[11] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 14 de febrero de 1873. Actas, tomo II, página 53. En este acta se recoge una propuesta de Ángel Cavanes, para su debate en el próximo congreso de sombrereros, con varias iniciativas:

La cuota de la caja de resistencia se establezca en 75 céntimos de real.
Publicación de un boletín semanal de la Unión
Suspensión de las suscripciones voluntarias a favor de los no socios.
No dar protección a los que no presenten la libreta o el título de socio,
No permitir la salida de la localidad de ningún compañero sin previo aviso de la comisión de colocación de la localidad donde haya resuelto trasladarse.

[12] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 4 de julio de 1872. Actas, tomo I, páginas 168-169.

[13] Carta del 21 de enero de 1873 enviada por la Comisión Federal a Manzanares. Cartas, tomo III, página 36.

[14] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 3 de febrero de 1873. Actas, tomo II, página 40.

[15] Carta del 5 de febrero de 1873 enviada por la Comisión Federal a Manzanares. Cartas, tomo III, página 112.

[16] Carta del 8 de octubre de 1873 enviada por la Comisión Federal a Manzanares. Cartas, tomo VI, página 32.

[17] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 19 de febrero de 1874. Actas, tomo II, página 304.

[18] Esta palabra no aparece actualmente en el diccionario de la Real Academia Española. Podría ser un galicismo proveniente de la palabra “foulard” que significa pañuelo, velo o bufanda.

[19] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 7 de marzo de 1873. Actas, tomo II, página 86.

[20] Carta del 14 de abril de 1873 enviada por la Comisión Federal a Manzanares. Cartas, tomo IV, página 146. En esta carta se responde a otra enviada desde Manzanares el 6 de abril.

[21] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 22 de agosto de 1873. Acta, tomo II, página 116.

[22] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 7 de marzo de 1873. Actas, tomo II, página 86.

Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 22 de agosto de 1873. Acta, tomo II, página 116.

[23] Acta del consejo de la Comisión Federal de la Región Española del 1 de septiembre de 1873. Acta, tomo II, página 126.

[24] La carta escrita en francés está publicada íntegramente en “La première Internationale en Espagne (1868-1888)”, Max Nettlau, 1968, páginas 624-627.

[25] La última carta enviada desde Manzanares al Consejo Federal de la que tenemos constancia está fechada el 6 de abril de 1874. Cartas, tomo VII, páginas 267-268.

[26] Carta del 27 de diciembre de 1874 enviada por la Comisión Federal a Francisco Armijo. Cartas, tomo VI, páginas 320-321.

[27] Acta del consejo de la Comisión Federal de la región española del 23 de febrero de 1873. Actas, tomo II, página 309.

[28] Carta del 1 de abril de 1874 enviada por la Comisión Federal a Manzanares. Cartas, tomo VII, páginas 223.

[29] “La I Internacional en Castilla-La Mancha”, Luis E. Esteban de Barahona, Celeste Ediciones, 1998, página 99.


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