domingo, 17 de marzo de 2019

DOCUMENTO: CRÓNICA DE LA INAUGURACIÓN DEL CEMENTERIO PARROQUIAL (1880)

A principios del siglo XIX, el lugar habitual de enterramiento en Manzanares era en el interior de las iglesias o en pequeños cementerios que existían alrededor de las mismas. En esta época había cementerios en al menos los siguientes lugares: en la fachada principal y posterior de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción; en el pradillo de las monjas, en la fachada del convento de las religiosas franciscanas; en el hoy desaparecido convento de los padres carmelitas descalzos al final de la calle del Carmen frente al castillo; en los alrededores de la ermita Nuestra Señora de Gracia en la actual plaza del Gran Teatro; en el atrio de la ermita de la Virgen de la Paz; en la ermita de San Isidro, también desaparecida y que se ubicaba en donde actualmente está el quiosco de la música y, por último, en la ermita de la Veracruz.

En el año 1787, una Real Orden de Carlos III dispuso que se construyeran los cementerios fuera de las poblaciones, ley que fue reiterada durante el reinado de su hijo Carlos IV en 1804, con el objetivo de evitar enfermedades o epidemias por la descomposición de los cadáveres. A consecuencia de esta normativa, la mayor parte de los enterramientos se realizaban en el cementerio de la ermita de Nuestra Señora de la Paz, ubicado en la actual plaza del Gran Teatro, que por aquél entonces estaba fuera del núcleo urbano.

Con la apertura de la estación de tren en 1860 y el desarrollo urbanístico que esto propició, el cementerio de la ermita de Nuestra Señora de la Paz quedó dentro del núcleo urbano. Por ello, se abrió un nuevo cementerio parroquial el 25 de julio de 1880 en unos terrenos fuera de la localidad, a la espalda del actual parque del polígono. Muchos de los restos de los enterrados en el cementerio de la ermita de Nuestra Señora de la Paz fueron trasladados por sus familias al nuevo cementerio.

En esta entrada del blog presentamos la crónica de la inauguración del nuevo cementerio parroquial en 1880, que se encuentra en la página 109 del libro nº20 de defunciones de la parroquia de la Asunción.


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La transcripción literal del texto es:

MEMORIA

En el día que abajo se expresa fue bendito el nuevo cementerio propio de esta Parroquia por el Excelentísimo e Ilustrísimo Sr. Don Pedro José Carrascosa Obispo de Ávila a cuya solemnidad asistieron además de la Parroquia y Cavildo (sic), todas las autoridades y dependencias de las mismas y su partido, como también las Cofradías y un numeroso concurso. 

Dicho solemne acto se principió a las seis de la tarde saliendo procesionalmente desde la Parroquia a dicho sitio, en el que concluida la bendición, exortó (sic) dicho Sr. Obispo a toda la concurrencia para que mirasen desde entonces aquel local, antes indiferente, como Santo y digno de todo respeto, siendo a la vez círculo de unidad y que fue para todos los hijos de Manzanares. 

Acto seguido excitó el Sr. Obispo al pueblo para que a la mayor brevedad se levantara en medio de dicho local una Capilla proporcionada y digna del establecimiento y del pueblo en el que se gloriaba haber nacido, idea loable que acogieron todos los circunstantes. Se cerró el cementerio viejo con las defunciones de D. Juan Antonio Antequera y Vicente Iglesias, que estrenó el nuevo con las de D.Livoria Alonso Campos y D. Antonio López Camacho. Manzanares a veinte y cinco de julio de mil ochocientos ochenta.

El teniente

         Sebastián Sánchez Blanco

El cementerio parroquial fue sustituido en 1912 por el actual cementerio municipal y no fue desmantelado hasta 1994, cuando el Ayuntamiento realizó una monda para retirar todos los restos humanos. Ambas decisiones provocaron una gran polémica que bien merece ser tratada en una entrada específica de este blog. Del antiguo cementerio parroquial solo queda en la actualidad en pie un antiguo panteón.

Único panteón que se conserva en la
actualidad del antiguo cementerio parroquial

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