miércoles, 31 de mayo de 2017

Ya a la venta el libro "LA FAMILIA PEDRERO, LOS CONSTRUCTORES DE LOS EDIFICIOS MÁS EMBLEMÁTICOS DE MANZANARES. Cien años cruciales de la historia de Manzanares (1850 - 1950)"

Ya está a la venta el libro  "LA FAMILIA PEDRERO, LOS CONSTRUCTORES DE LOS EDIFICIOS MÁS EMBLEMÁTICOS DE MANZANARES. Cien años cruciales de la historia de Manzanares (1850 - 1950)" que anunciábamos en la primera entrada de este blog. 




En  Manzanares se puede adquirir en los siguientes puntos de venta:

- Papelería Rodríguez. Calle Toledo, nº4
- Librería La Pecera. Calle Padres Capuchinos, nº 8
- Tienda de prensa La Bodeguilla. Calle Jesús del Perdón, nº 23


También se puede comprar el libro por Internet. Hay dos opciones:

- Enviando un correo a miguelangel.maeso@gmail.com indicando la dirección de envío. El precio será de 15 euros más gastos de envío. El libro se enviará por Correos y la forma de pago será contra-rembolso en el momento de su recepción.

- En Amazon en el siguiente enlace:

https://www.amazon.es/familia-constructores-edificios-emblem%C3%A1ticos-Manzanares/dp/8417055193/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1496834262&sr=8-1&keywords=9788417055196


Para los que estén pensando en comprarlo incluimos a continuación el prefacio y la introducción del libro.

PREFACIO

La idea de escribir sobre mis antepasados surgió hace muchos años tras la lectura de un libro de Amin Maalouf titulado “Orígenes”, en el que a través de los acontecimientos sucedidos a su propia familia contaba la historia reciente de su país, Líbano, de una forma muy amena e interesante.

No puedo aspirar a igualar el estilo literario de Amin Maalouf, ni la historia de Manzanares es tan apasionante y convulsa como la de Líbano pero, al menos, he intentado contar los hechos que suceden a los miembros de la familia Pedrero relacionándolos con acontecimientos relevantes de la historia de Manzanares y de España. De esta forma, me gustaría lograr que este relato pudiera ser de interés para un público más amplio que sea aficionado a la historia y, en particular, a la historia local.

El objetivo principal que me ha llevado a escribir este libro no ha sido tanto descubrir los  nombres o datos demográficos de remotos familiares sino el deseo de entender la sociedad en la que vivieron, conocer la posición que ocupaban en ella y los hechos históricos a los que tuvieron que enfrentarse y cómo les afectaron.

El enfoque elegido ha provocado que reflexione sobre las enormes diferencias que existen entre la sociedad en la que vivieron, no hace tantos años, nuestros abuelos respecto a la sociedad actual. La crisis económica u otros graves problemas recientes se convertirían en asuntos de menor importancia si se comparasen con las tremendas dificultades que tuvieron que afrontar los españoles dos o tres generaciones atrás.

Actualmente parece difícil imaginar que pudiera estallar una guerra convencional en un país como España o en sus vecinos europeos y, por otra parte, el servicio militar obligatorio hace ya muchos años que se derogó. En contraposición, mi abuelo Juan Buenasmañanas fue reclutado para luchar en dos guerras: la Guerra de Marruecos, a mediados de los años 20 del siglo pasado, y la Guerra Civil Española, una década después. Finalizada la Guerra Civil, fue internado en un campo de prisioneros del que fue liberado gracias a los esfuerzos de mi abuela Isabel González-Nicolás, que consiguió informes favorables para su esposo del párroco de Manzanares y del patrón para el que trabajaba antes de la guerra. Mi otro abuelo, Antonio Maeso, falleció muy joven por una infección que ahora se curaría con un simple antibiótico adquirido en cualquier farmacia. He de reconocer que me resultó descorazonador descubrir en los censos electorales de finales del siglo XIX que dos de mis bisabuelos no sabían leer ni escribir, cuando ahora tenemos todo el conocimiento accesible en nuestro ordenador o teléfono móvil gracias a Internet.

También me ha resultado inquietante que en España tras más de medio siglo de relativa paz interior y prosperidad económica, eso sí con muchas desigualdades sociales, se desatase en los años 30 una salvaje espiral de violencia que desembocó en la Guerra Civil. Este desgarrador episodio es todavía más impactante cuando se analiza en una población como Manzanares, en la que víctimas y verdugos de ambos bandos se conocían, eran vecinos o incluso familiares. Sólo desde el sectarismo o la ignorancia se puede realizar en la actualidad una reivindicación general y sin matices de este nefasto periodo de nuestra historia.

Otro factor diferenciador respecto a la actualidad es la prácticamente nula presencia de la mujer en la esfera pública. En las numerosas fuentes documentales consultadas es muy difícil encontrar datos sobre mujeres ya que no participaban en política, ni siquiera tuvieron derecho a voto hasta la II República, apenas realizaban otras actividades sociales relevantes, no desempeñaban normalmente actividades profesionales y su quehacer diario se limitaba en la mayoría de los casos al cuidado de sus familias.

Las inquietudes que me provocó la lectura de “Orígenes” sobre mi familia, y a la vez sobre la historia de Manzanares, no habrían sido posible materializarlas en este libro si no hubiera existido previamente el trabajo de historiadores locales como José Antonio García-Noblejas o Antonio Bermúdez García-Moreno. De especial utilidad me han resultado los magníficos y detallados libros de Antonio Bermúdez que cuentan la historia de Manzanares de 1902 a 1975, desde el inicio del reinado de Alfonso XIII hasta el final de la dictadura franquista.

También me han sido de gran ayuda las noticias de actualidad y los artículos sobre historia local que desde sus inicios ha publicado la revista Siembra. Es encomiable la labor que durante estos años han realizado los colaboradores de Siembra como Manuel Rodríguez Mazarro, Teodoro Sánchez-Migallón Arias, Jerónimo Lozano García-Pozuelo y, más recientemente, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García. Afortunadamente en Manzanares tenemos la suerte de conservar un magnífico archivo parroquial en el que se pueden consultar los libros de nacimientos, defunciones y bodas desde finales del siglo XVI que facilitan en gran medida la labor de investigación[1].

Para finalizar, quisiera agradecer el apoyo que durante estos dos últimos años de laborioso trabajo he tenido por parte de mi padre, Alfonso Maeso Pedrero, y la paciencia que ha demostrado ante mis insistentes preguntas sobre nuestra familia. Agradecer también a su prima, Sagrario Álvarez Pedrero, por las interesantes historias que me ha contado y la colaboración incondicional que me prestó nada más conocer mi proyecto de investigación sobre la historia familiar. Quisiera señalar que la mayor parte de la información obtenida sobre la parte de la familia asentada en Tomelloso me ha sido proporcionada por Jerónimo Pedrero Torres. María Dolores Pedrero Manchado y Francisco José Méndez Pedrero han sido una valiosa fuente de información sobre la rama familiar Pedrero García-Noblejas. También he de destacar el minucioso trabajo realizado por mi suegro Francisco García-Núñez García-Escribano que ha pintado, expresamente para este libro, el cuadro del casino de Manzanares que aparece en la portada. Quisiera agradecerle la infinita paciencia que ha tenido al pintar con tanto detalle los numerosos ornamentos que embellecían la fachada de este magnífico edificio, por desgracia ya desaparecido. No querría dejar de mencionar a mis hermanos Antonio, Juan Alfonso y Jesús que me han sido de gran ayuda desde el comienzo de mi proyecto con sus comentarios, recuerdos y ánimos. Agradecer a mi esposa Francisca y a mis hijas, Claudia y Laura, cómo han “soportado” mis recientes inquietudes de historiador y las continuas anécdotas que les contaba conforme avanzaba en mi investigación. Las acertadas sugerencias de mi esposa han mejorado notablemente la redacción de estas páginas.

Por último, si algún lector de estas páginas tuviera información adicional sobre la familia Pedrero y los hechos que se relatan, le agradecería que se pusiera en contacto conmigo a través de mi cuenta de correo electrónico miguelangel.maeso@gmail.com.

INTRODUCCIÓN

La familia Pedrero, protagonista de este libro, se asentó a principios del siglo XVIII en Manzanares, población de la provincia de Ciudad Real, y destacó por su actividad profesional en el sector de la construcción, participando durante al menos cinco generaciones como contratistas, constructores, alarifes o maestros albañiles en las principales obras públicas y privadas realizadas en esta localidad.

La historia que se narra en el libro transcurre principalmente en el periodo comprendido entre mediados del siglo XIX y del siglo XX. La mayor parte de este periodo supuso para Manzanares una época de prosperidad que propició una notable actividad urbanística, lo que permitió progresar económica y socialmente a los constructores Pedrero. Como obras más destacadas, en la mayor parte de las cuáles tuvieron una participación relevante miembros de la familia, podemos citar el antiguo Hospital ubicado en la calle Virgen de la Paz (1885), la Fábrica de Harinas (1900), el Gran Teatro (1911), el Casino (1917), el Ayuntamiento (1929) o el actual Parador de Turismo (1931).

La sociedad de esta época estaba claramente diferenciada en clases. En la parte alta de la sociedad un reducido número de familias burguesas, en muchas ocasiones emparentadas entre sí, monopolizaban la activad política y económica en Manzanares. En los diferentes gobiernos municipales y en las principales iniciativas económicas de este periodo encontramos una y otra vez los mismos apellidos. Los Pedrero, por méritos propios en su actividad profesional y por ventajosos matrimonios, lograron en algunos casos formar parte de este reducido grupo de familias acomodadas.

En la primera parte del libro se describe, a grandes rasgos, como era la sociedad manzanareña de la época para explicar el marco en el que transcurrieron las vidas de los protagonistas de esta historia.

La segunda parte del libro está dedicada a narrar la historia personal de los miembros más relevantes de la familia. Alfonso Pedrero Peña fue el más prolífico de los constructores, llegando casi a monopolizar en Manzanares la construcción de las grandes obras públicas. También resulta llamativa la trayectoria de Alfonso Pedrero García-Noblejas, que fue un polifacético sacerdote con una gran actividad pública como propagandista católico, colaborador habitual de varias revistas, conocedor y divulgador de la historia local, revitalizador de la fiesta de la Pandorga en Ciudad Real, etc.

La Guerra Civil, el acontecimiento político más relevante de este periodo, supuso una dura prueba y se contará con detalle las tremendas repercusiones que tuvo para la familia. En este apartado destaca la trágica muerte de Jesús Pedrero García-Noblejas en una checa[2] en Madrid al inicio de la guerra y, dentro de la misma familia, la persecución en la posguerra, por supuestamente pertenecer a la masonería, de su hermano Manuel Pedrero García-Noblejas.  Los hijos de éste último también pasaron serias dificultades durante el régimen franquista formando uno de ellos parte del exilio republicano en México y siendo otro condenado a 12 de años de cárcel por su actividad política a favor de la República. También es destacable el impacto de la guerra en los tres yernos de Alfonso Pedrero Peña, uno de los cuáles, Antonio Rodríguez Noblejas, fue alcalde de Manzanares durante la II República.

La tercera parte del libro explica la historia de los principales edificios construidos por los Pedrero, desde que se tomó la decisión de su construcción hasta la actualidad.

Resulta especialmente llamativa la construcción en 1912 del cementerio municipal por la enorme polémica que generó en Manzanares. Los opositores al proyecto, principalmente la Iglesia apoyada por el Partido Conservador, se enfrentaron con dureza al alcalde Antonio Rubio Fernández-Caballero del Partido Liberal, que fue apoyado por el Partido Republicano. La polémica llegó a tal extremo que, como contaremos más adelante, llegó a poner en peligro la vida del constructor del cementerio, Alfonso Pedrero Peña.

La construcción sobre la que se ha obtenido información más detallada es la del actual edificio del Ayuntamiento de Manzanares y puede que sea la que más problemas, en este caso técnicos y económicos, le ocasionara al constructor Alfonso Pedrero Peña. Durante el transcurso de las obras el alcalde Agustín Serrano González y todos los concejales fueron cesados por el Gobernador Civil de la provincia a consecuencia de la intención de la corporación municipal de comprar la empresa “Aguas Potables y Alcantarillado de Manzanares”, que atravesaba serias dificultades económicas. El nuevo alcalde nombrado por el Gobernador Civil, Enrique Ochoa Quesada, revisó todas las grandes decisiones tomadas por su antecesor, lo que ocasionó muchos problemas y quebrantos económicos al constructor Alfonso Pedrero Peña.

Casi todos los grandes proyectos urbanísticos realizados en Manzanares a iniciativa del Ayuntamiento han generado gran controversia y uno de los mejores ejemplos es el Gran Teatro. Como explicaremos más adelante, tanto su construcción en 1911, así como su derribo en 1975 y su posterior reconstrucción en 1995 estuvieron rodeados de polémicas y apasionados debates.

En el apartado dedicado al albergue de carretera para automovilistas, actual Parador de Turismo, contaremos una interesante historia de espionaje al más alto nivel relacionada con la estancia en Manzanares, durante la II Guerra Mundial, del jefe del servicio de inteligencia alemán Abwehr, el almirante Wilhelm Canaris.

Finalmente, en el epílogo se analizarán las circunstancias personales, políticas y económicas que durante la posguerra ocasionaron que los Pedrero abandonasen, tras más de 150 años de dedicación ininterrumpida, su trabajo como constructores.




[1] Los libros de bautismos, bodas y defunciones del archivo parroquial son accesibles en Internet en la dirección https://familysearch.org/search/image/index?owc=9P2Q-T3D%3A141480101%2C161414601%2C148137302%3Fcc%3D1784529.  Fecha de acceso marzo de 2016.

[2] Las checas eran cárceles ilegales organizadas por partidos políticos y sindicatos, que proliferaron en los primeros meses de la Guerra Civil en las zonas bajo control republicano, en las que se internaba y juzgaba de forma sumarísima por los propios milicianos, sin ninguna garantía legal, a los sospechosos de ser simpatizantes del bando nacional. Los detenidos sufrían frecuentemente torturas, extorsiones económicas y, en el peor de los casos, eran asesinados.


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