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sábado, 25 de noviembre de 2023

EL ACCIDENTE DEL TALGO (1978)

En un mes de diciembre de hace 45 años nuestra localidad fue notica destacada en todos los medios de comunicación nacionales por un trágico suceso, el accidente del tren Talgo.


Portadas de los diarios ABC y de El País del 16 de diciembre de 1978.

A las 16:20 de la tarde del día de 15 diciembre de 1978 entraba en la estación de Manzanares un tren Talgo procedente de Madrid con destino Cádiz. Ese día era viernes y el tren tenía una alta ocupación, principalmente andaluces que volvían a sus hogares para pasar el fin de semana. El convoy estaba compuesto por 20 vagones en los que viajaban 413 personas. El tren no debía tener parada en Manzanares ya que circulaba a una velocidad de 120 km/h a su llegada a nuestra localidad.

Los primeros vagones entraron por la vía correcta con aparente normalidad, pero, de forma repentina e inesperada, los tres últimos se desplazaron por otra vía lo que produjo en jerga ferroviaria un "latigazo". Esto provocó que se partiera el enganche de los tres últimos vagones, desplazándose éstos de forma descontrolada durante 400 metros, chocando con todo lo que encontraban a su paso, hasta que se empotraron con un tren de mercancías estacionado en una vía paralela. El choque fue brutal, quedando los vagones convertidos en un amasijo de hierros. Dos de los vagones accidentados se quedaron cruzados ocupando todas las vías del ferrocarril a su paso por Manzanares.

Vagones accidentados cruzados sobres las vías del tren en la estación de Manzanares.

De forma inmediata, 
los empleados de Renfe de la estación, ayudados por algunos viajeros, iniciaron las labores de rescate. La noticia se propagó a toda velocidad por Manzanares y rápidamente acudieron al lugar de los hechos ambulancias, Guardia Civil y voluntarios de la Cruz Roja. En los primeros momentos fue complicado evaluar la magnitud de la tragedia ya que muchos heridos y fallecidos se encontraban aprisionados entre el amasijo de hierros en los que se habían convertido los vagones accidentados. Como era diciembre y anochecía muy pronto, se tuvo que montar con focos una iluminación improvisada para continuar con las labores de rescate. Una suave y fría llovizna hizo acto de presencia, contribuyendo a aumentar, aún más si cabe, la atmósfera de irrealidad, de drama que envolvía a la estación.

A las siete y media de la tarde, se habían recuperado 7 cadáveres y evacuado a los heridos al hospital de Manzanares y, aquellos especialmente graves, derivados a Madrid. Varios de los ingresados en el hospital fallecieron arrojando un desolador balance final de 13 muertos y 14 heridos graves. Todos ellos viajaban en los últimos tres vagones. De hecho, el conductor del tren y los viajeros de los primeros vagones no fueron conscientes del accidente hasta que fueron avisados desde la estación de Manzanares, ordenando que parase de forma inmediata el tren.




Vagones accidentados.

Entre los fallecidos se encontraba un diputado del PSOE, Alfonso Fernández Torres, que viajaba junto a otros compañeros congresistas y senadores. De 71 años de edad, había sido durante la II República presidente de la Diputación Provincial de Jaén. Finalizada la guerra fue condenado a muerte, aunque posteriormente se le conmutó la pena por 30 años de prisión. Salió de la cárcel en libertad provisional en 1955. Había apadrinado nada menos que a Felipe González y Alfonso Guerra en su ingreso en las Juventudes Socialistas.

Otra trágica historia estuvo protagonizada por la familia de Gregorio Cabezas. Se habían desplazado en coche desde Sevilla a Madrid para someter a unas pruebas médicas a su esposa. A la hora de volver a Sevilla, su mujer se había sentido indispuesta por lo que decidieron que hiciera el camino de vuelta en el Talgo para viajar con mayor comodidad. La hermana de Gregorio, que estaba con ellos en Madrid, se ofreció a acompañar a su cuñada en el tren. En mitad del camino de regreso a Sevilla, Gregorio tuvo noticia del accidente por la radio y temiéndose lo peor se dirigió con su coche de forma inmediata a Manzanares. A la llegada a nuestra localidad tuvo que pasar el amargo trago de identificar a su esposa y a su hermana entre los cadáveres, en una improvisada morgue que se había organizado en una de las salas de la estación.

En todo drama no puede faltar un héroe, cuya historia permita destacar al menos una buena noticia entre tanta tragedia. Este papel se lo ganó por derecho propio el sargento de la Armada Pedro Fernández Jiménez, que viajaba en los vagones accidentados y, a pesar de estar herido, ayudó a salvar a otros viajeros. Reproducimos a continuación el relato sobre el accidente en primera persona del sargento, que transmite con toda su crudeza el caos de los primeros momentos tras la colisión[1]:

"Iba leyendo tranquilamente una novela cuando de repente noté un fuerte bache, como si el tren hubiera pasado por un cambio de agujas. Después todo fue muy rápido. Creo que di varias vueltas en el aire y caí al suelo. Me acordé de una película de catástrofe. Luego sentí un tremendo golpe y que los hierros se venían hacia mí. Los paneles donde se guardan los equipajes de desprendieron. Luego no sé cómo me vi en el exterior.
 
Advertí a un hombre tendido en el suelo. Entré de nuevo en el vagón y observé como otro viajero se encontraba aprisionado entre dos asientos. Pedí ayuda...A otro pasajero caído de bruces traté de colocarle bien, pero su chaqueta se había enganchado y no podía. Había otra mujer que pedía ayuda y logré sacarla fuera. De nuevo volví a subir al vagón y traté de sacar al hombre de la chaqueta. Le agarré del cinturón y tiré con todas mis fuerzas, pero no podía moverle.

Otra mujer daba alaridos entre los hierros retorcidos. Entre otro hombre y yo, como pudimos la retiramos y logramos ponerla a salvo. Vi algunas personas caídas en el suelo. Les toqué el rostro, no daban señales de vida...Después, alguien me recogió y me trasladó a esta clínica. Luego en mi misma habitación entraba una de las personas que yo había rescatado. Se echó a llorar y me abrazó. Cuando ocurrió el accidente no sentí dolor, ya en la clínica empecé a notar un intenso frío."

Pedro Fernández Jiménez. 

Respecto a la causa del accidente, se especuló en los primeros momentos que había sido provocado por un cambio de agujas en el momento que pasaban los últimos vagones del convoy. Esto habría provocado que los últimos tres vagones se desplazaran por otra vía diferente por la que circulaba el resto del tren. Renfe afirmó públicamente que no era muy probable que un erróneo cambio de agujas fuera la causa del accidente, ya que la estación de Manzanares contaba con un mecanismo de seguridad automático que impedía que se realizasen cambios mientras un tren estuviese circulando por las vías[2]. Por su parte, la empresa Talgo, constructora de los vagones, se defendió afirmando que el diseño de éstos hacía prácticamente imposible que descarrillaran en una vía recta y que la causa debían ser factores externos[3]

Finalmente, el 21 de diciembre, seis días después del accidente, Renfe publicó una nota explicando que el siniestro no era achacable al estado de la vía ni a una maniobra incorrecta. Según la compañía, el origen del descarrilamiento había sido una avería en la suspensión de una de las ruedas del antepenúltimo vagón que había provocado, a su vez, tras salirse de la vía y por un choque con la aguja y la contraaguja, un accidental y fatal cambio de agujas[4]:

Resumen de la nota de Renfe con las causas del accidente.

Este terrible accidente quedó de forma imborrable en el recuerdo de todas aquellos manzanareños que ese fatídico día ayudaron en las tareas de rescate. Sirva este artículo como homenaje y reconocimiento a todos ellos, por su impagable implicación y esfuerzos en las labores de rescate.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas, diciembre de 2023.
Artículo publicado originalmente en la revista Siembra, en el número 480 de octubre de 2023.



[2] ABC del 17 de diciembre de 1978, edición de Sevilla, página 53.

[3] ABC del 17 de diciembre de 1978, edición Madrid, página 54.

[4] ABC del 21 de diciembre de 1978, edición de Sevilla, página 36.


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PRESENTACIÓN DEL LIBRO "D. PEDRO JOSÉ SÁNCHEZ CARRASCOSA Y CARRIÓN"

La intensa vida cultural de Manzanares tuvo el pasado mes de octubre un importante evento con la presentación del libro "D. Pedro José Sánchez-Carrascosa y Carrión (Farmacéutico, Jurista, Sacerdote, Senador y Obispo)", escrito por Jerónimo Romero-Nieva Lozano.

La biografía se ha publicado coincidiendo con el segundo bicentenario del nacimiento de este ilustre manzanareño, que tuvo una intensa vida, destacando en múltiples áreas, no sólo en el ámbito religioso. Su vida estuvo marcada por su amistad con Cánovas del Castillo, que propició su  nombramiento como obispo de Ávila y su elección como senador en 1876. Su vida política fue breve, pero tuvo una intervención decisiva durante los debates sobre los artículos relacionados con la Iglesia y la libertad de culto de la Constitución de 1876.

El evento se celebró el 3 de noviembre de 2023 en la Biblioteca Pública Municipal de Manzanares. Presentó el acto Jesús Sánchez Migallón. Posteriormente, el director del Archivo Histórico Nacional, Juan Ramón Romero Fernández-Pacheco, fue el encargado de presentar al autor, para terminar con la intervención de Jerónimo Romero-Nieva, que destacó los aspectos más importantes de la vida del obispo Carrascosa.




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CONFERENCIA "MANZANARES EN LA EDAD MEDIA: UN VIAJE A SU PAISAJE NATURAL"

El pasado mes de octubre, como parte de los actos de las X Jornadas Medievales, impartió una conferencia el doctor en Ciencias Biológicas José Luis Olmo Rísquez, titulada "Manzanares en la Edad Media: un viaje a su paisaje natural". El evento fue organizado por la Asociación Cultural El Zaque y presentado por Francisco Contreras González. 

José Luis Olmo es actualmente profesor en el Instituto de Enseñanza Secundaria Azuer de Manzanares y en el curso escolar 2022/2023 fue galardonado como mejor profesor de Castilla-La Mancha.

En la conferencia realizó una interesante y amena descripción del paisaje, la flora y la fauna de La Mancha durante la Edad Media.





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lunes, 20 de noviembre de 2023

DOCUMENTOS: PLANOS DE MANZANARES DE 1917

Los callejeros antiguos aportan información muy valiosa para entender la evolución urbanística de una localidad. Con este objetivo de conocer como ha crecido el casco urbano de Manzanares hemos publicado un plano de 1820-1821, que elaboramos partir de la información fiscal contenida en el Cuaderno General de la Riqueza y en el Cuaderno de Contribución Territorial, y un callejero realizado entre 1884 y 1886 por el Instituto Geográfico y Estadístico.

Continuamos con esta línea de trabajo publicando en esta entrada del blog varios callejeros de nuestra localidad elaborados en 1917. Forman parte de los cuatro proyectos presentados al Ayuntamiento ese mismo año para la construcción de la conducción y distribución de agua potable en Manzanares. Este es el motivo por el que en estos callejeros, además del trazado urbano, se puede apreciar la red de tuberías y otras instalaciones hidráulicas que se proponían construir.

El primero de los planos fue elaborado por el arquitecto toledano Roberto García-Ochoa Platas (1881-1960), afincado en esa época en Zaragoza, donde construyó importantes edificios como la sede del Banco Zaragozano. 

Callejero de Manzanares de 1917 elaborado por el arquitecto Roberto García-Ochoa.
Pulsar sobre este ENLACE para ver el plano a pantalla completa.

El siguiente de los callejeros está firmado por el capitán del Cuerpo de Ingenieros del Ejército Antonio Moreno Zubia en abril de 1917 en Madrid.

Callejero de Manzanares de 1917 elaborado por el capitán de ingenieros Antonio Moreno Zubía.
Pulsar sobre este ENLACE para ver el plano a pantalla completa.


Se pueden apreciar diferencias entre ambos callejeros, sobre todos en las afueras de la población, que según la zona están más detalladas en un plano u en otro. En cualquier caso, se hace evidente un notable incremento en la extensión del casco urbano en relación al anterior callejero disponible de 1884-1886. Durante este periodo la población pasó de casi 9.000 habitantes en 1884 a unos 15.000 en 1917, un incremento del 67%, producto de la prosperidad que trajo a Manzanares el exitoso desarrollo del sector vinícola.

El principal eje de crecimiento urbanístico se localiza en la zona norte en el paseo de la Estación. Si en 1884 la estación del ferrocarril estaba completamente aislada del núcleo urbano y el paseo de la Estación y la Verada no estaban apenas urbanizadas, en 1917 toda esta zona estaba ocupada por elegantes viviendas en la calles principales y multitud de bodegas en las zonas próximas al ferrocarril. A la izquierda del paseo de la Estación aparecen nuevas calles cuyos nombres reflejan el carácter emprendedor de la época: calle del Trabajo, del Comercio, de la Industria y del Progreso. Entre el Paseo de la Estación y la Verada se han creado las calles Colón (actual calle Murillo) y la de Espartero. A la derecha de la Verada sólo hay una calle nueva denominada Cervantes (calle Agustina de Aragón)

Paseo de la Estación.
Callejero de Roberto García-Ochoa (1917).

Otra zona recientemente urbanizada es el antiguo cementerio en los alrededores de la ermita Virgen de Gracia, entre la calle de las Olivas (Padres Capuchinos) y la calle de las Parcas (Libertad). No sólo se había construido el Gran Teatro (1911), sino que además se habían prolongado varias calles cruzando el solar del antiguo cementerio, como es caso de la calle Cañameros (Molinos de Viento). 


Zona del antiguo cementerio de la ermita de la Virgen de Gracia.
Callejero de Antonio Moreno (1917).

Otra área de evidente crecimiento es hacia el este, en la carretera de La Solana, que estaba parcialmente urbanizada en ambas aceras desde la calle de Toledo hasta la calle de la Prensa en las cercanías del actual cuartel de la Guardia Civil. En 1884 el núcleo urbano terminaba por esta zona en la actual calle Jacinto Benavente. 

Sin embargo, por la zona sur y oeste no se observa apenas crecimiento. El núcleo urbano continuaba en 1917, al igual que en 1884, delimitado al sur por las calles Matadero y San Blas y al oeste por el río Azuer. Continuando por este recorrido por la periferia de Manzanares, en el noroeste había otro incipiente punto de expansión en el actual barrio de la Divina Pastora, en donde se aprecia en 1917 las primeras áreas urbanizadas al otro lado de las vías del ferrocarril, en los inicios de la actual calle del Calvario, llamada en 1917 Camino a Madrid Moderno.

Incipiente urbanización del actual barrio de la Divina Pastora. 
Callejero de Roberto García-Ochoa (1917).

Otra novedad en los callejeros de 1917 frente al de 1884 es la construcción de importantes edificios fuera del casco urbano como puede ser la central eléctrica (1895), la fábrica de harinas, la plaza de toros (1900) o la ampliación del matadero. Estos edificios son una muestra más de la pujanza económica de Manzanares en esa época, en las que empresas con capital local consiguieron traer la luz eléctrica o construir una de las mayores fábricas de harinas de toda España. La plaza de toros también surgió por la iniciativa de un inversor privado, en este caso de Isidro Bautista Shwart.

Central eléctrica, fábricas de harinas y plaza de toros.
Callejero de Roberto García-Ochoa (1917).

Los callejeros también nos permiten ver cómo ha evolucionado el nombre de las calles a través del tiempo. Esta evolución es un interesante reflejo de valores y costumbres de cada época. Es cierto que estos nombres permanecieron durante siglos casi inalterados con muy pocas modificaciones, ya que no fue hasta el siglo XX cuando se hizo costumbre que cada cambio de régimen político llevara aparejado un renombramiento del callejero. Por otro lado, hemos observado curiosas discrepancias en los nombres entre los dos callejeros de 1917 y quizá sea esto debido a que una misma calle se conocía de forma popular de varias formas o, simplemente, por errores cometidos por los autores que, al fin y al cabo, no eran de Manzanares. Por todo ello, a modo de resumen y en un intento de sistematización y esclarecimiento, vamos a documentar cómo evolucionaron los nombres de las calles en los tres periodos que hemos analizado hasta ahora (1820-1821, 1884-1886 y 1917), pero este análisis será objeto de otra entrada del blog.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas, noviembre de 2023


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EVOLUCIÓN DE LAS CALLES DE MANZANARES (1820-1917)

A partir de los callejeros que hemos confeccionado o publicado en este blog, vamos a hacer en esta entrada un análisis de la evolución de las calles de Manzanares. Este análisis se va a centrar tanto en los diferentes nombres que han tenido las calles como en la evolución y características de su trazado y urbanización a lo largo del tiempo. Los documentos sobre los que hemos basado este estudio son:

  • Callejeros de 1917 realizados por el arquitecto Roberto García-Ochoa y por el ingeniero militar Antonio Moreno.

Las calles se muestran ordenadas alfabéticamente por el nombre que tienen en la actualidad (2023).


A

Calle Actor Luisillo: Calle del Matadero. La antigua calle Matadero era más amplia ya que incluía en su trazado también a la actual calle Orden de Alcántara. Recibía este nombre debido a que en esa vía se encontraba el matadero.

Calle Agustina de Aragón: Calle Cervantes. Esta calle no aparece en los callejeros hasta 1917, ya que la urbanización de esta zona no se inició hasta 1910.

Calle Alfonso Mellado: Calle del Hospital. En 1820-1821 no se hace mención a esta calle ya que el hospital ubicado en esa vía era de reciente creación, posiblemente de 1817, y por ser una zona escasamente urbanizada en la que la actual calle Virgen de la Paz marcaba el límite del casco urbano.

Plaza Alfonso XIII: Ha recibido diferentes denominaciones a lo largo del tiempo:

  • Fachada de las Monjas en 1820.
  • Plazuela de las Monjas en 1884.
  • Plaza de las Monjas en 1917 (Antonio Moreno).

Calle Álvarez de Sotomayor: Engloba a varias antiguas calles:

  • Entre Doctor Fleming y Empedrada: Tercera Vuelta Empedrada.
  • Entre Empedrada y Reyes Católicos: Segunda Vuelta de Trompas.
  • Entre Reyes Católicos y Miguel de Cervantes: Calle Mateos.
  • Entre Miguel de Cervantes y Lope de Vega: Calle Camarena.

Calle Amapola: Esta calle recibió diferentes nombres en el periodo estudiado. En 1820-1821 probablemente no existía por ser la última calle del casco urbano por esta zona la actual Virgen de la Soledad. En 1884 se llamaba calle de la Fábrica por existir una fábrica de harinas al final de la misma haciendo esquina con la actual avenida de Cristóbal Colón. En los callejeros de 1917 aparece con dos nombres: Sendilla de los Serranos o calle de los Serranos.

Callejero 1884-1886.
Parte final de la calle Fábrica, actual Amapola, en donde se ubicaba una fábrica de harinas.

Camino Ancho: En uno de los callejeros de 1917 aparece como Camino de Villarrubia. En el periodo estudiado no estaba urbanizado, excepto alguna construcción aislada que puede verse en uno de los dos planos de 1917.

Avenida de Andalucía: En los callejeros de 1917 aparece como Carretera de Andalucía. En esa época las únicas edificaciones existentes eran la central eléctrica, el depósito del agua que venía canalizada desde Siles, la fábrica de harinas, algunas casas al otro lado del río Azuer frente a la fábrica y la plaza de Toros.

Calle Anega: Esta calle recibió diferentes nombres en el periodo estudiado. En 1820 es probable que se llamase Vuelta de San Juan. En 1821 se mantuvo este nombre, pero la parte final de calle ya se nombra como Anega. En 1884 la calle tiene tres nombres distintos según el tramo:

  • Entre Morago y Virgen de Gracia: Calle de Juan Gallego.
  • Entre Virgen de Gracia y Molinos de Viento: Calle de la Zanja.
  • Entre Molinos de Viento y Tetuán: Calle Hanega (Hanega con h significa lo mismo que fanega, la unidad de superficie y volumen).
Finalmente, en 1917 se llama Anega en todo su trayecto, como en la actualidad.

En cuanto a su trazado, en 1884 el caso urbano terminaba por esta calle en la sima del Polaco, frente al actual colegio de la Candelaria. La sima era una zona en la que se estancaban aguas residuales de forma casi permanente y recibía ese nombre, según cuenta la tradición oral, porque durante la Guerra de la Independencia un soldado polaco del ejército de Napoleón apareció muerto en esa zona. En 1917 se aprecia un notable incremento del trazado de la vía, ya que se había urbanizado hasta cruzar la carretera de La Solana, prolongándose por las actuales calles Candelaria y Vid.

Callejero de 1917 de Antonio Moreno Zubia.
Sima del Polaco, en la confluencia de las actuales calles Anega y Blas Tello.

Calle Antonio Iniesta: En 1821 esta vía recibía el nombre de calle de La Gata. En los callejeros sucesivos forma parte de la calle de la Hoz.

Calle Azucena: Calle García Vao. Esta zona sólo aparece urbanizada en el callejero de 1917 de Antonio Moreno Zubia y su trazado era más corto que en la actualidad ya que transcurría entre la carretera de La Solana y la actual calle Francisco Elipe. Recibió este nombre por el periodista y escritor manzanareño Antonio Rodríguez García-Vao, de ideología republicana, que fue asesinado en Madrid, ciudad en donde residía, en 1886. Las circunstancias de la muerte no fueron esclarecidas por la investigación policial.


B

Calle Blas Tello: Calle Monjas. Durante todo el periodo esta vía formó parte de la calle Monjas. Fue renombrada en el siglo XX en recuerdo del magistrado y político manzanareño Blas Tello Fernández-Caballero (1908-1984).


C

Calle Calvario: Camino de Madrid Moderno. Esta calle aparece por primera vez en uno de los callejeros de 1917, solo urbanizada en una acera hasta, aproximadamente, la actual calle de la Virtud.

Calle Candelaria: Calle Anega. Aparece por primera vez en los callejeros de 1917, formando parte de la calle Anega.

Calle de la Cárcel: Calle de la Cárcel. En todo el periodo estudiado y hasta la actualidad no ha tenido variaciones ni en el nombre ni en el trazado. En el plano de 1884 la cárcel del partido judicial aparece ubicada en esta vía. La prisión siguió en un uso hasta el año 1929, cuando se inauguró una nueva cárcel en la carretera de La Solana, en el edificio que actualmente ocupa el centro de salud.

Calle Carrilejos: En todos los callejeros aparece con el nombre de Carrilejo con la excepción de que en el de 1884 y en uno de los de 1917 el tramo inicial entre Miguel de Cervantes y Lope de Vega recibe el nombre de calle del Carril Viejo. En el año 1884 esta calle solo estaba urbanizada hasta el actual colegio Altagracia, estando todo el espacio comprendido entre este punto y las vías del tren sin edificar.

Plaza del Castillo: Ha tenido diferentes denominaciones a lo largo del tiempo. En 1820 aparece el nombre de Fachada del Castillo y suponemos que se refería a esta plaza. En 1884 es llamada Plazuela del Castillo para terminar en el callejero de 1917 de Antonio Moreno con su actual nombre.

Calle Ciega de Manzanares: Calle de la Madera.

Calle Clérigos Camarenas: Calle de Camarena o Camarenas. En uno de los planos de 1917 aparece con el nombre de Camarenes, pero suponemos que será una errata. En 1884 incluía parte de la calle Álvarez Sotomayor.

Calle Comercio: Calle del Comercio. Aparece por primera vez en los callejeros de 1917. En planos anteriores era una zona sin urbanizar.

Calle Concha Espina: Calle de Piñorro. Sólo aparece el nombre de esta calle en el callejero de 1884.

Plaza de la Constitución: En 1820 y 1821 se le denomina simplemente como la Plaza. En esa época no era necesario añadirle un nombre a la plaza ya que era la única existente en la época. El resto de zonas amplias y abiertas recibían el nombre de plazuelas para diferenciarlas de la principal. A partir del callejero de 1884 aparece con su actual nombre

Avenida Cristóbal Colón: En 1820 y 1821 se llamaba a esta vía como Fachada del Río, pero tenía que ser una zona muy poco urbanizada ya que había muy pocos vecinos con domicilio en esta calle. 

En 1884, desde la calle Mayorazgo, en dirección hacia Membrilla, hasta la calle de San Blas recibía el nombre de calle Nueva lo que indica su reciente urbanización. Desde la calle Mayorazgo hasta la calle Amapola parece que esta vía no tenía nombre. Si aparecen en este callejero de 1884 los nombres del Paseo del Río y el Paseo del Lavadero (entra la calle de la Cárcel y San Isidro), pero serían el equivalente al actual Paseo Príncipe de Asturias y no a la avenida de Cristóbal Colón.

En uno de los callejeros de 1917 se conservan los nombres de 1884 y en el otro no aparece ningún nombre para esta vía.

Calle las Cruces: En 1820 recibía el nombre de camino de las Cruces. Es importante destacar que todavía no era catalogada como calle, sino como camino, ya que en esa época marcaba el final del casco urbano. El camino estaba parcialmente urbanizado, ya que había varios vecinos afincados en esta vía. En 1884 ya aparece con la denominación de calle de las Cruces, nombre que conserva en la actualidad.

En el callejero de 1917 de Antonio Moreno se denomina Virgen de la Paz y se asigna el nombre de Cruces a la actual calle José Zorilla. Pensamos que esto es un error del autor del callejero ya que podría haber desplazado los nombres entre calles paralelas. Realmente el nombre de Virgen de la Paz podría corresponder con el trayecto de la calle Jesús del Perdón desde la ermita de la Paz hacia la Divina Pastora y no con la calle Cruces.


D

Calle Doctor Camacho: Calle o callejuela del Cojo Maestro.

Calle Doctor Fleming: Calle Doctor, con algunas variaciones en su parte inicial. La primera manzana de la calle, entre Virgen del Carmen y Manifiesto, se denominaba en 1884 como la calle del Teatro, por estar ubicado el antiguo teatro Calderón en el actual solar que ocupa el ayuntamiento. En el callejero de 1917 de Roberto García-Ochoa este primer trayecto de la calle se sigue denominando del Teatro, sin embargo, en el callejero de este mismo año de Antonio Moreno se denomina calle Durán.

Calle Doctor Muñoz Úbeda: Cuarta vuelta de Empedrada.


E

Calle del Ejército: Callejuela de la Iglesia. Únicamente aparece el nombre de esta calle en el callejero de 1884.

Calle Empedrada: Calle Empedrada.

Calle Ernest Lluch: Vuelta de Don Pedro. En 1820 hay una pequeña variación en el nombre ya que se llamaba callejuela de Don Pedro.

Calle Espronceda: Calle Corpas.

Paseo de la Estación: En 1884 recibía el nombre de Paseo y camino de la Estación. En esa época apenas estaba urbanizada, a pesar de que el ferrocarril había llegado a Manzanares 24 años antes en 1860. Sólo existía alguna edificación al principio de la calle, en su acera derecha, y otras construcciones aisladas en la esquina con la actual calle Murillo. 

La transformación en 1917 de esta zona es total. En ese año ya tiene la actual denominación de Paseo de la Estación y estaba completamente urbanizada con elegantes viviendas y con nuevas bocacalles a ambos lados.

Calle Estudiante: Aparece en los callejeros desde 1884 pero no tenía nombre.


G

Calle General Aguilera: Esta calle aparece por primera vez sin nombre en 1884, pero con un corto trayecto entre las actuales Virgen de la Paz y Pérez Galdós, ya que la zona urbanizada terminaba en esta última calle. Además, más que una calle parece una pequeña plaza ya que en su acera derecha había un gran hueco sin construir.

En los callejeros de 1917 aparece también sin nombre y con la misma longitud. Aunque se había urbanizado más allá de la calle Pérez Galdós, no existía la continuación de la calle.

Callejero de 1884 - 1886.
Inicio de la actual calle General Aguilera

Calle General Espartero: Calle Espartero. Aparece en el callejero de 1917 por primera vez. En 1884 no existía la calle por ser una zona sin urbanizar.

Calle Gibraltar: Calle Donas.


H

Callejón de la Hoz: En 1820 recibía el nombre de callejuela de la Hoz y en los callejeros posteriores el de calle de la Hoz. Su trayecto era mucho más largo que en el presente ya que incluía las actuales calle Iglesia, callejón de la Hoz, Antonio Iniesta y Pizarro.


I

Calle Iglesia: Formaba parte de la calle de la Hoz.

Calle Independencia: En 1820 recibía el nombre de Toledillo. A partir de 1884, la calle se divide en dos vías. El primer tramo, entre la Plaza del Castillo y la calle Villareal, recibía el nombre de calle del Castillo. El segundo tramo conservó el nombre de Toledillo. En 1884 y 1917, la longitud de la calle era mucho más corta que en la actualidad ya que terminaba en el cruce con la calle Molinos de Viento.


J

Calle Jacinto Benavente: Calle Lugarejo. En 1884 esta calle marcaba el final del casco urbano.

Calle Jesús del Perdón: Durante todo el periodo estudiado esta calle estuvo dividida en dos vías diferentes. La primera, denominada calle Ancha, partía desde la plaza de la Constitución hasta la calle Virgen de la Paz. Desde este punto hasta la Divina Pastora recibía el nombre de calle del Chorrero.

Adicionalmente, en algunas de las fuentes estudiadas (1821 y 1884) el ensanchamiento de la calle junto a la ermita de Virgen de La Paz recibía el nombre de plazuela de Santa Quiteria. Esto era debido a que en sus inicios la ermita estaba baja la advocación de Santa Quiteria. Este ensanchamiento era más amplio que en la actualidad ya que no existía edificación alguna en solar que actualmente ocupa el Hogar del Pensionista.

Callejero de 1884 - 1886.
Plazuela de Santa Quiteria.

Calle José Zorrilla: Calle del Duende. Esta calle aparece por primera vez en el callejero de 1884. En el callejero de 1917 de Antonio Moreno se llama a esta vía, probablemente de forma errónea, como calle Cruces.


L

Carretera de La Solana: En 1884 esta zona no estaba urbanizada y a la senda que discurría por el principio de la futura carretera se le denominaba camino de la Traviesa. Llegaba hasta el camino de los Cerros, que era la prolongación de la calle San Marcos. En el callejero de 1917 de Antonio Moreno ya recibe el nombre de carretera de La Solana estando parcialmente urbanizada hasta la calle de la Prensa en las cercanías del actual cuartel de la Guardia Civil.

Calle Libertad: Aparece por primera vez en el callejero de 1884 con el nombre de calle del Campo Santo. La continuación de la calle, ya fuera del casco urbano a partir de la actual calle Pío Baroja, recibía el nombre del camino del Campo Santo. Su denominación se debía a que este camino llegaba hasta el antiguo cementerio parroquial inaugurado en 1884, que se ubicaba más allá del actual parque del Científico Julián Gómez-Cambronero.

En los callejeros de 1917 el nombre de la vía cambia a calle de las Parcas, sinónimo de muerte. Este tétrico nombre estaba más que justificado porque no sólo era la ruta para ir al cementerio parroquial, sino que además bordeaba el antiguo cementerio de la ermita de Virgen de Gracia.

Calle Lope de Vega: Desde 1820 esta vía aparece dividida en tres calles:

  • Calle Rodríguez: Entre Jesús del Perdón y Clérigos Camarenas.
  • Calle Pedreros: Entre Clérigos Camarenas y Carrilejos.
  • Calle Lope o López: Desde Carrilejos hasta Toledo.
El único cambio en los callejeros de 1917 es que en el firmado por Roberto García-Ochoa la calle Lope se conoce ya como Lope de Vega.


M  

Carretera de Madrid: Carretera de Madrid.

Calle Maestro Don Cristóbal: Calle de Don Pedro, aunque en 1820-1821 la parte inicial de esta vía, junto a la calle Virgen del Carmen, podría ser conocida por la calle de San Sebastián por encontrase en esa zona una ermita con esta advocación. Es probable que la ermita quedase posteriormente integrada dentro de casa del marqués de Salinas.

Calle Manifiesto: En 1820 era conocida como Cruz del Pósito por situarse el pósito municipal en esta vía. En 1884 el tramo entre la calle Empedrada y Doctor Fleming se llamaba Primera Vuelta de Empedrada y el resto de la vía, hasta la calle Maestro Don Cristóbal, recibía el nombre de calle del Pósito.

Calle Manuel de Falla: A partir de 1884 es conocida como callejón del Matadero. Hace referencia al antiguo matadero existente en la cercana plaza de Santa Cruz.

Calle Matadero: En 1820 esta zona no estaba urbanizada. En 1884 aparece con el nombre de calle del Matadero Nuevo. En este plano ya se muestra el nuevo matadero construido aproximadamente en la esquina con la calle Francisco Elipe. En uno de los callejeros de 1917 conserva el nombre de 1884 y en otro, el de Antonio Moreno, se llama camino del Matadero.

Callejero de 1917 de Antonio Moreno.
Nuevo matadero.

Calle Mayorazgo: Calle Mayorazgo.

Calle Miguel de Cervantes: Desde 1820 estaba formada por dos calles:

  • Calle Fiscala: Desde Jesús del Perdón a Álvarez Sotomayor.
  • Calle Carmona: Desde Álvarez de Sotomayor a Toledo.

Calle Molinos de Viento: En 1820 esta vía se correspondía con la calle Cañameros y Cruz de Toledillo. En 1884 se divide en tres calles:

  • Calle de Cañameros: Desde Padres Capuchinos hasta Anega.
  • Calle de los Rosales: Desde Anega hasta Prensa.
  • Calle de la Cruz de Toledillo: Desde Prensa hasta Matadero.

En el plano de 1917 de Antonio Moreno hay una variación ya que no aparece la calle Rosales y la Cruz de Toledillo aparece simplemente como Toledillo.

Calle Monjas: Calle Monjas, aunque la antigua calle de este nombre incluía en su trazado también a la calle Blas Tello.

Calle Morago: Calle Morago. 

Calle Murillo: En 1884 se le conoce con el nombre del camino de las Eras y apenas cuenta con algunas edificaciones aisladas del resto del casco urbano. En 1917, en el plano de Antonio Moreno, aparece como calle Colón.


O

Calle Obispo Carrascosa: Entre 1820 y 1884 está vía se correspondía con:

  • Calle Arellano: Entre Jesús del Perdón y Álvarez de Sotomayor.
  • Calle Rivas: Desde Álvarez de Sotomayor hasta Miguel de Cervantes.
En el callejero de 1917 de Antonio Moreno ya aparece como calle del Obispo.

Calle Orden de Alcántara: Calle del MataderoHace referencia al antiguo matadero existente en la cercana plaza de Santa Cruz.

Calle Orden de Calatrava: En 1820 esta calle estaba dividida en dos vías: la calle Reinas, en la parte más cercana a Jesús del Perdón hasta la calle Veracruz, y la calle Granados, en la parte más próxima al río.

A partir de 1884, la calle Reinas había cambiado el nombre por calle de la Libertad, mientras que el segundo tramo conservaba la misma denominación de Granados.

En el callejero de 1917 de Roberto García-Ochoa se llamaba, pensamos que erróneamente, calle Cabrillas a la calle Libertad.

Calle Orden de Montesa: En 1884 y 1917 aparece con el nombre de callejuela del Correo por ser esta calle el lateral de la Casa de Correos y Telégrafos.

Callejero de 1884 - 1886.
Casa de Correos y Telégrafos en la calle Monjas esquina con Orden de Montesa.

Calle Orden de Santiago: En 1820 su nombre era calle Salmerona. A partir 1884 aparece dividida en dos vías. Desde San Antón hasta Mayorazgo conserva el nombre de Salmerona y entre Mayorazgo y Cárcel se denomina Vuelta de la Cárcel.


P

Calle Padre Manuel Hontoria: En 1820 se denominaba Vuelta de Trompas y en 1884 Primera Vuelta de Trompas.

Calle Padres Capuchinos: Calle Olivas, aunque en su tramo inicial, frente a la antigua ermita de la Virgen de Gracia ha recibido otros nombres. En 1821 Fachada de la Virgen y en el plano de 1917 de Antonio Moreno se denomina Plaza de la Virgen de Gracia.

Callejero de 1917 de Antonio Moreno.
Inicio de la calle Padres Capuchinos.

Calle Pedro Capilla: En 1820 esta zona no estaba urbanizada. Aparece por primera vez en el plano de 1884 aunque sin nombre.

Calle Pérez Galdós: En 1820 sólo estaba urbanizada parte de la calle entre Jesús del Perdón y Clérigos Camarenas. Este tramo recibía el nombre de calle de la Gloria. En 1884 esta vía había crecido hasta Alfonso Mellado, pero el tramo a partir de Clérigos Camarenas era una nueva calle que recibía el nombre de callejuela de los Serranos.

En 1917 la callejuela se había convertido en calle de Serrano o de Serranos y llegaba ya hasta la calle Toledo.

Calle Pizarro: Formaba parte de la calle de la Hoz.

Calle Prensa: Calle Prensa. Durante el periodo estudiado la longitud de esta calle fue creciendo conforme aumentaba el casco urbano de Manzanares. En 1820 terminaría a la altura de la calle Molinos de Viento. En 1884 se prolongaba hasta la actual esquina con Francisco Elipe. En 1917 se alargaba hasta la Plaza del Vaticano, quedando sólo sin urbanizar la calle del Duque de Ahumada antes de llegar a la carretera de La Solana.


R

Calle Ramón y Cajal: En este periodo estaba formada por dos calles independientes. La calle Cabrillas, desde Jesús del Perdón hasta Veracruz, y la calle Feria, desde Veracruz hasta la avenida de Cristóbal Colón.

Calle Reyes Católicos: Calle Trompas. El único callejero en el que hay una discrepancia con el nombre es en el de 1917 de Roberto García-Ochoa en el que se llama calle de las Trampas. Lo más lógico es que esto se debiera a un error cometido por el autor del plano, pero la tradición oral cuenta que cuando pasaban las ovejas de trashumancia por esta calle, alguno vecinos salían por las lumbreras de las cuevas y robaban el ganado y, por eso, recibía también el nombre de calle Trampas.


S

Calle San Isidro: En 1820 existía una calle San Isidro cuyo nombre vendría de una ermita bajo esta advocación ubicada en el parque de los Músicos, frente a la fábrica de harinas.

En el resto de planos, a partir de 1884, esta calle se llamaba Durán, nombre de calle que también aparece en 1820.

Calle San Antón: Calle San Antón. La única excepción a esta denominación es en el callejero de 1917 de Antonio Moreno en el que el ensanchamiento de la calle alrededor de la ermita recibe el nombre plaza de San Antón.

Calle San Blas: En 1820 no existe esta calle. En 1884 aparece con un trayecto más corto que el actual, solo entre Zacatín y la Plaza de San Blas, y sin tener nombre asignado. En 1917 ya aparece con su nombre y trazado actual.

Plaza San Blas: Plaza San Blas. Solo aparece en el callejero de 1917 de Antonio Moreno.

Calle San Francisco de Asís: Calle Carros. Aparece desde 1820, pero con un trayecto más corto que el actual, sólo entre Villareal y Molinos de Viento.

Calle San Marcos: Calle San Marcos. En 1820 su trazado era más corto, desde Morago hasta la esquina de Jacinto Benavente. En 1884 había avanzado una manzana más hasta aproximadamente la actual esquina de Francisco Elipe. A partir de este punto, y ya fuera del casco urbano, salía un camino llamado de los Cerros. En 1917 la calle había cruzado ya la carretera de La Solana continuando por la actual Francisco Romero.

Plaza Santa Cruz: Plaza o plazuela del Matadero. Hace referencia al antiguo matadero existente en esta zona.


T

Calle Tercia: Calle Tercia.

Calle Toledo: Calle Toledo. En 1820 la zona inicial de la calle, a continuación de Morago, recibía el nombre de plazuela de Toledo. La calle Toledo empezaba a partir de la plazuela y como mucho llegaría hasta la actual esquina con Pérez Galdós. 

En 1884 ya no se hace mención a la plazuela. A partir de la actual carretera de La Solana continuaba sin urbanizar y aparece con el nombre de Cañada de la Mancha Alta.

En 1917 ya estaba urbanizada a partir de la carretera de La Solana en su acera izquierda hasta la calle Murillo y en su acera derecha hasta San Pedro.

Calle Trabajo: Calle Trabajo. Aparece por primera vez en los callejeros de 1917.

Calle Triunfo: Formaba parte de la calle Donas.



V

Plaza del Vaticano: Parte final de la calle Prensa que aparece por primera vez en el callejero de 1917 de Antonio Moreno.

Calle Vázquez de Mella: En 1820 se llama calle Onda (sin hache) y a partir de 1884 Honda (con h).

Calle Veracruz: En 1820 se llama camino de Bolaños en su recorrido inicial desde San Antón hasta Ramón y Cajal. A partir de esta última calle podría haberse llamado calle Cruz del Rayo.

En 1884 el primer tramo de la calle recibía el nombre de calle Bolaños y el segundo calle del Rayo. La vía terminaba como en la actualidad en la calle Amapola. La continuación de la calle, llamada actualmente calle Barrionuevo, no existía.

En 1917 toda la vía se llamaba ya Bolaños, habiendo desaparecido el nombre de calle del Rayo para la parte final.

Calle Villareal: Calle Villareal. La única excepción es que en 1820 el ensanchamiento de la calle en su esquina con Orden de Montesa se podría llamar plazuela de Malcote, aunque es cierto que la grafía del documento no es muy clara.

Calle Virgen de Gracia: Estaba compuesta por dos calles:
  • Calle de San Juan. Entre Anega y San Marcos. Recibía este nombre por la antigua ermita de San Juan, ubicada en la esquina con Blas Tello.
  • Calle de la Virgen o de la Virgen de Gracia: Entre San Marcos y Padres Capuchinos.

Calle Virgen de la Esperanza: En 1884 estaba compuesta por tres calles:
  • Segunda Vuelta Empedrada: Entre Empedrada y Doctor Fleming.
  • Vuelta de Monjas: Entre Doctor Fleming y Maestro Don Cristóbal.
  • Callejuela de la Hoz. Entre Maestro Don Cristóbal y Villareal.
En 1821 únicamente se hace referencia a la callejuela de la Hoz, por el contrario, en el plano de 1917 de Roberto García-Ochoa las que aparecen son las otras dos calles.

Calle Virgen de la Paz: Calle Estación.

Calle Virgen de la Soledad: En 1820 la calle se llamaba Soledad, pero debía ser más corta que en la actualidad llegado únicamente hasta la calle Veracruz. En 1884 la calle ya tenía su longitud actual, denominándose calle del Álamo al tramo entre Veracruz y Avenida Cristóbal Colón.

Calle Virgen del Carmen: Calle del Carmen.


Z

Calle Zacatín: Calle Zacatín. En 1884 la calle terminaba en la esquina con la actual calle de San Blas. A partir de este punto, ya fuera del casco urbano, empezaba el camino de Membrilla.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas, noviembre de 2023


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viernes, 20 de octubre de 2023

FOTOGRAFÍAS DE MANZANARES EN EL ARCHIVO HISTÓRICO DEL ABC (1909-1978)

El Archivo Histórico del periódico ABC atesora una enorme cantidad de información. Entre sus fondos se encuentra la revista Blanco y Negro, editada entre el año 1891 y el 2000, el propio periódico ABC fundado en 1903 y colecciones de fotografías que se remontan hasta mediados del siglo XIX. La publicación en internet de todos estos fondos permite hacer fáciles búsquedas de documentos relacionados con la historia de Manzanares.

En esta ocasión, vamos a presentar fotografías del Archivo Histórico del ABC relacionadas con Manzanares, que nos permitirán hacer un viaje por el tiempo entre 1909 y 1978. Si bien es cierto que no hemos localizado un número de excesivo de fotos, algunas son especialmente interesantes, ya sea por mostrar edificios muy representativos de nuestra localidad o por estar relacionadas con sucesos especialmente dramáticos ocurridos en Manzanares.


Plaza de toros (1909)

La primera de las fotografías, que pensamos que no se llegó a publicar en el periódico, se remonta al año 1909 y es especialmente llamativa ya que en ella se recoge un acontecimiento muy típico de la época. La fotografía fue tomada en la plaza de toros de Manzanares, justo en el momento en el que el público salía después de finalizar una corrida de toros. 

El evento tuvo que ser de importancia ya que aparece una gran cantidad de gente y numerosos carros y caballos esperando a sus dueños para hacer el viaje de regreso hacia el pueblo. En el centro de la foto, aunque no se aprecia nítidamente, se puede identificar a una pareja de la guardia civil, con tricornio y a caballo, velando por la seguridad del evento.

La plaza, por aquel entonces, era de reciente construcción, ya que se había inaugurado tan sólo nueve años antes. Las primeras décadas del siglo XX fueron años de prosperidad para Manzanares en los que se construyeron numerosos edificios públicos, además de la plaza de toros, como el Gran Teatro, la Casa del Pueblo, el Círculo Católico, el Casino o el Palacio Municipal.

Plaza de toros de Manzanares, año 1909.


El asesinato de "La Reinilla" (1911)

La siguiente fotografía es, desgraciadamente, de carácter mucho menos lúdico. Muestra la detención de uno de los implicados en el triple asesinato de "La Reinilla" ocurrido en Manzanares el 22 de enero de 1911[1]. En concreto, en la foto aparece Miguel Galindo Expósito, conocido también como Morguetas o Morquetas, que fue detenido por los guardias civiles Juan Ledesma y José Román del puesto de Argamasilla de Alba. Esta foto se incluyó en el diario ABC del 8 de febrero de 1911.

Detención de Miguel Galindo Expósito, coautor del crimen de "La Reinilla", febrero de 1911

Miguel Galindo era un delincuente común, natural de La Solana, que el año anterior se había fugado de un penal de Ceuta. Junto a otros tres cómplices, entraron en una casa de la antigua carretera de Madrid con el objetivo de robar, asesinando brutalmente a martillazos a las tres personas que se encontraban en el interior. Los asesinados fueron Doroteo Guerrero Galiana, de 60 años, su esposa Vicenta Gómez-Pardo Fernández-Luengo, de 53 años y apodada La Reinilla, y su hija adoptada Carmen García-Verdugo Pinto, de tan sólo 10 años de edad.

Los cuatro asesinos fueron detenidos y condenados por tan bárbaro crimen a la pena de muerte, aunque posteriormente a dos de ellos le conmutaron el castigo por la cadena perpetua. Miguel Galindo fue uno de los dos ejecutados, por garrote vil, en Ciudad Real el 22 de abril de 1914. 


La Guerra de Marruecos (1921-1922)

Las siguientes dos fotografías nos trasladan a la Guerra de Marruecos en los meses posteriores al Desastre de Anual ocurrido en julio de 1921. Esta derrota costó al ejército español alrededor de 11.000 muertos y perder el control de la parte oriental del protectorado español en el norte de Marruecos. La retirada española llegó hasta la ciudad de Melilla, que quedó asediada por los rebeldes rifeños. En estas críticas circunstancias era imperativo el envío de refuerzos y mejorar la moral de las tropas. 

La población de Manzanares contribuyó en la medida de sus posibilidades a estos objetivos[2]. En diciembre de 1921 se organizó en nuestra localidad una campaña de recogida de donativos con el objetivo de proporcionar un aguinaldo a los 120 soldados manzanareños que combatían en el norte de Marruecos. La recaudación ascendió a la considerable cantidad de más de 10.000 pesetas. Con estos fondos se compraron, para cada soldado, ropa, una caja de mantecados, un kilo de chorizos, una caja de turrón, unas botellas de vino, aguardiente y mistela, además de asignar 40 pesetas en metálico por persona. Dos comisiones del Ayuntamiento partieron en el mes de diciembre hacia Marruecos para entregar en persona estos regalos: una comisión se dirigió hacia la zona de Ceuta y otra hacia Melilla. En la primera de las fotografías, tomada a finales de diciembre de 1921, aparece la comisión de Melilla repartiendo en el monte Arruit los regalos a los soldados manzanareños. En el centro de la fotografía, de uniforme y con barba blanca, se encuentra el general Cabanellas. A su derecha, con sombrero, el alcalde Manzanares Miguel Muñoz Camacho, acompañado por dos concejales. Esta noticia apareció en la cabecera de la tercera página del diario ABC del 12 de enero de 1921.

Entrega de suministros a soldados manzanareños en el monte Arruit, diciembre de 1921.
El acalde de Manzanares Miguel Muñoz con el general Cabanellas.

El monte Arruit, donde fue tomada la fotografía, era un lugar especialmente simbólico ya que había sido uno de los puntos principales del desastre de Anual. Cuando el monte Arruit fue reconquistado por el ejército español el 24 de octubre de 1921 el escenario no podía ser más desolador. Diseminados por toda la zona se encontraron los cuerpos insepultos y medio momificados de 3.000 soldados españoles fallecidos en los combates de julio. Muchos de los cadáveres presentaban señales de haber sido degollados, destripados o lapidados. La entrega del aguinaldo en el monte Arruit era, sin lugar a dudas, un acto de propaganda del Ejército que intentaba publicitar de esta forma los progresos en la lucha contra los rebeldes rifeños.

Además de esta distribución de alimentos en Marruecos, la población de Manzanares también destacó por el apoyo prestado a los trenes con refuerzos militares que viajaban hacia los puertos de embarque en el sur de España. En la estación de tren de Manzanares se organizó una especie de servicio de intendencia que distribuyó unas 12.000 raciones de comida y bebida entre los soldados que viajaban a bordo de los trenes. Como recompensa a estos esfuerzos, el alcalde de Manzanares, Miguel Muñoz, fue condecorado con la cruz del mérito militar. La siguiente fotografía fue tomada durante el acto de entrega de la condecoración en el mes de julio de 1922.

Entrega de la cruz al mérito militar al alcalde de Manzanares Miguel Muñoz por parte del diputado Arsenio Martínez Campos.
Julio de 1922.

En la fotografía, marcado con el número 1, aparece el condecorado alcalde de Manzanares, Miguel Muñoz. A su derecha, con el número 2, el diputado Arsenio Martínez Campo, marqués de la Viesca, que fue el encargado de imponerle la medalla con la cruz del mérito militar. Más a la derecha de la fotografía, se encuentra el manzanareño Antonio Rubio-Manzanares, que por aquella época ocupaba el cargo de presidente de la Diputación Provincial de Ciudad Real. Esta noticia fue publicada, al igual que la anterior, de forma destacada, en la página 3 del diario ABC del 13 de julio de 1922.


Muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1934)

La siguiente noticia nos traslada a los años de la Segunda República y, de nuevo, a otro suceso trágico acontecido en nuestra localidad: la cogida del torero Ignacio Sánchez Mejías el 11 de agosto de 1934. No estaba previsto inicialmente que Sánchez Mejías torease en Manzanares esa fatídica tarde, pero la lesión de otro matador provocó que entrase a última hora en el cartel. 

Cartel de la corrida del 11 de agosto de 1934.
No aparece Sánchez Mejías ya que a última hora sustituyó al lesionado Ortega.

Se conservan cuatro fotografías tomadas justo en el momento de la cogida, tres de ellas realizadas por nuestro paisano Melchor Díaz-Pinés Pinés y la cuarta por otro espectador de apellidos González Larios. Estas fotografías fueron publicadas por multitud de diarios, entre ellos el ABC.

La primera de las fotografías, la tomada por González Larios, es el pase previo a la cogida y se puede apreciar el peligro del lance al estar el diestro sobre la barrera sin posibilidad de escapatoria.

Pase previo a la cogida de Ignacio Sánchez Mejías.

Las siguientes fotos fueron tomadas por Melchor Díaz-Pinés. La primera de ellas, se corresponde al mismo lance que la anterior, pero tomada en primer plano y desde el lado opuesto. 

Pase previo a la cogida de Ignacio Sánchez Mejías.

El pie de esta foto en la crónica del diario ABC describía perfectamente la peligrosidad del momento: "Sánchez Mejías desafió a la primera res de la lidia ordinaria, así, sentado en el estribo y dio ese pase escalofriante. Lo cerrado de la suerte se aprecia perfectamente en la foto"

La segunda de las fotografías fue tomada justo en el momento de la cornada que recibió Sánchez Mejías en el muslo derecho.

Momento en el que es corneado en el muslo derecho Ignacio Sánchez Mejías.

Continuamos con la crónica del ABC que describe perfectamente la gravedad de la situación: "Al repetir, el diestro fue enganchado por la ingle. La foto reproduce este terrible momento de la cogida. El toro volteó horriblemente a Sánchez Mejías, suspendiéndolo durante un rato".

En la última de las fotografías se aprecia el momento en el que Sánchez Mejías, gravemente herido, es sacado del ruedo. Según el ABC: "Por un burladero, Sánchez Mejías, es retirado del ruedo. He aquí la última fotografía del famoso diestro. La gravedad de la herida que lleva en el muslo derecho, la adivinan todos los espectadores en ese gesto grabado en el rostro".

Salida por el burladero de Sánchez Mejías momentos después de ser corneado.

Tras la cornada, Sánchez Mejías se negó a ser operado en la enfermería de la plaza por el médico local Fidel Cascón Arroyo y solicitó ser trasladado a Madrid. Dos días después murió en la capital de España a consecuencia de la gangrena que había ocasionado la herida. Su figura trascendió con mucho el ámbito taurino, ya que fue también aficionado a la literatura y escritor, hombre de negocios, presidente del Betis Club de Fútbol... Todas estas facetas de carácter público le convirtieron en uno de los personajes más populares de la cultura española durante el primer tercio del siglo XX. Tras su muerte, fue homenajeado por varios poetas de la Generación del 27, en particular por Federico García Lorca, que escribió una elegía en su recuerdo titulada Llanto por Ignacio Sánchez Mejías.

Todos estas fotografías de la cogida de Ignacio Sánchez Mejías fueron publicadas en el diario ABC los días 14 y 16 agosto de 1934.


El accidente del Talgo (1978)

Este viaje por el tiempo a través del Archivo Histórico del ABC nos lleva a ahora a los primeros años de la Transición, a otro trágico suceso ocurrido en Manzanares el día 15 de diciembre de 1978: el accidente del tren Talgo.

A las 16:20 de la tarde entraba en la estación de Manzanares un tren Talgo procedente de Madrid con destino Cádiz. Ese día 15 de diciembre era viernes y el tren tenía una alta ocupación, principalmente andaluces que volvían a sus hogares para pasar el fin de semana. El convoy estaba compuesto por una locomotora y 20 vagones en los que viajaban 413 personas. El tren no debía tener parada en Manzanares ya que circulaba a una velocidad de 120 km/h a su llegada a nuestra localidad.

Los primeros vagones entraron por la vía correcta con aparente normalidad, pero, de forma repentina e inesperada, los tres últimos se desplazaron por otra vía lo que produjo en jerga ferroviaria un "latigazo". Esto provocó que se partiera el enganche de los tres últimos vagones, desplazándose éstos de forma descontrolada durante 400 metros, chocando con todo lo que encontraban a su paso, hasta que se empotraron con un tren de mercancías estacionado en una vía paralela. El choque fue brutal, quedando los vagones convertidos en un amasijo de hierros. Dos de los vagones accidentados se quedaron cruzados ocupando todas las vías del ferrocarril a su paso por Manzanares, como se puede apreciar en la siguiente fotografía.

Vagones accidentados cruzados sobres las vías del tren en la estación de Manzanares.

De forma inmediata, 
los empleados de Renfe de la estación, ayudados por algunos viajeros, iniciaron las labores de rescate. La noticia se propagó a toda velocidad por Manzanares y rápidamente acudieron al lugar de los hechos ambulancias, Guardia Civil y voluntarios de la Cruz Roja. En los primeros momentos fue complicado evaluar la magnitud de la tragedia ya que muchos heridos y fallecidos se encontraban aprisionados entre el amasijo de hierros en los que se habían convertido los vagones accidentados. Como era diciembre y anochecía muy pronto, se tuvo que montar con focos una iluminación improvisada para continuar con las labores de rescate. Una suave y fría llovizna hizo acto de presencia, contribuyendo a aumentar, aún más si cabe, la atmósfera de irrealidad, de drama que envolvía a la estación.

A las siete y media de la tarde, se habían recuperado 7 cadáveres y evacuado a los heridos al hospital de Manzanares y, aquellos especialmente graves, derivados a Madrid. Varios de los ingresados en el hospital fallecieron arrojando un desolador balance final de 13 muertos y 14 heridos graves. Todos ellos viajaban en los últimos tres vagones. De hecho, el conductor del tren y los viajeros de los primeros vagones no fueron conscientes del accidente hasta que fueron avisados desde la estación de Manzanares, ordenando que parase de forma inmediata el tren.

En el Archivo del ABC hemos encontrado fotografías, menos conocidas y muchas de ellas no publicadas en su momento, que muestran en primer plano los efectos de la tremenda colisión sobre los vagones accidentados.





Vagones accidentados.

Entre los fallecidos se encontraba un diputado del PSOE, Alfonso Fernández Torres, que viajaba junto a otros compañeros congresistas y senadores. De 71 años de edad, había sido durante la II República presidente de la Diputación Provincial de Jaén. Finalizada la guerra fue condenado a muerte, aunque posteriormente se le conmutó la pena por 30 años de prisión. Salió de la cárcel en libertad provisional en 1955. Había apadrinado nada menos que a Felipe González y Alfonso Guerra en su ingreso en las Juventudes Socialistas.

Otra trágica historia estuvo protagonizada por la familia de Gregorio Cabezas. Se habían desplazado en coche desde Sevilla a Madrid para someter a unas pruebas médicas a su esposa. A la hora de volver a Sevilla, su mujer se había sentido indispuesta por lo que decidieron que hiciera el camino de vuelta en el Talgo para viajar con mayor comodidad. La hermana de Gregorio, que estaba con ellos en Madrid, se ofreció a acompañar a su cuñada en el tren. En mitad del camino de regreso a Sevilla, Gregorio tuvo noticia del accidente por la radio y temiéndose lo peor se dirigió con su coche de forma inmediata a Manzanares. A la llegada a nuestra localidad tuvo que pasar el amargo trago de identificar a su esposa y a su hermana entre los cadáveres, en una improvisada morgue que se había organizado en una de las salas de la estación.

En todo drama no puede faltar un héroe, cuya historia permita destacar al menos una buena noticia entre tanta tragedia. Este papel se lo ganó por derecho propio el sargento de la Armada Pedro Fernández Jiménez, que viajaba en los vagones accidentados y, a pesar de estar herido, ayudó a salvar a otros viajeros. Reproducimos a continuación el relato sobre el accidente en primera persona del sargento, que transmite con toda su crudeza el caos de los primeros momentos tras la colisión[3]:

"Iba leyendo tranquilamente una novela cuando de repente noté un fuerte bache, como si el tren hubiera pasado por un cambio de agujas. Después todo fue muy rápido. Creo que di varias vueltas en el aire y caí al suelo. Me acordé de una película de catástrofe. Luego sentí un tremendo golpe y que los hierros se venían hacia mí. Los paneles donde se guardan los equipajes de desprendieron. Luego no sé cómo me vi en el exterior.
 
Advertí a un hombre tendido en el suelo. Entré de nuevo en el vagón y observé como otro viajero se encontraba aprisionado entre dos asientos. Pedí ayuda...A otro pasajero caído de bruces traté de colocarle bien, pero su chaqueta se había enganchado y no podía. Había otra mujer que pedía ayuda y logré sacarla fuera. De nuevo volví a subir al vagón y traté de sacar al hombre de la chaqueta. Le agarré del cinturón y tiré con todas mis fuerzas, pero no podía moverle.

Otra mujer daba alaridos entre los hierros retorcidos. Entre otro hombre y yo, como pudimos la retiramos y logramos ponerla a salvo. Vi algunas personas caídas en el suelo. Les toqué el rostro, no daban señales de vida...Después, alguien me recogió y me trasladó a esta clínica. Luego en mi misma habitación entraba una de las personas que yo había rescatado. Se echó a llorar y me abrazó. Cuando ocurrió el accidente no sentí dolor, ya en la clínica empecé a notar un intenso frío."

Pedro Fernández Jiménez. 

Respecto a la causa del accidente, se especuló en los primeros momentos que había sido provocado por un cambio de agujas en el momento que pasaban los últimos vagones del convoy. Esto habría provocado que los últimos tres vagones se desplazaran por otra vía diferente por la que circulaba el resto del tren. Renfe afirmó públicamente que no era muy probable que un erróneo cambio de agujas fuera la causa del accidente, ya que la estación de Manzanares contaba con un mecanismo de seguridad automático que impedía que se realizasen cambios mientras un tren estuviese circulando por las vías[4]. Por su parte, la empresa Talgo, constructora de los vagones, se defendió afirmando que el diseño de éstos hacía prácticamente imposible que descarrillaran en una vía recta y que la causa debían ser factores externos[5]

Finalmente, el 21 de diciembre, seis días después del accidente, Renfe publicó una nota explicando que el siniestro no era achacable al estado de la vía ni a una maniobra incorrecta. Según la compañía, el origen del descarrilamiento había sido una avería en la suspensión de una de las ruedas del antepenúltimo vagón que había provocado, a su vez, tras salirse de la vía y por un choque con la aguja y la contraaguja, un accidental y fatal cambio de agujas[6]:

Resumen de la nota de Renfe con las causas del accidente.

El accidente fue noticia destacada en la prensa nacional durante el mes de diciembre de 1978, llegando a ser portada del diario ABC al día siguiente de los hechos, el sábado 16 de diciembre.

Portada del diario ABC del 16 de diciembre de 1978.

Terminamos con el accidente del tren Talgo este recorrido por la historia de Manzanares a través del Archivo del periódico ABC. En fechas muy recientes nuestra localidad ha sido también noticia en ABC y en todos los medios de comunicación por otro trágico suceso, el asesinato de dos empresarios, pero estos hechos ya han sido tratados en otra reciente entrada de este blog. En cualquier caso, dejaremos el relato detallado de estos sucesos para un futuro, cuando hayan dejado de ser candente actualidad para convertirse en una triste y llamativa historia del pasado.

Miguel Ángel Maeso Buenasmañanas, octubre de 2023.



[1] BERMÚDEZ GARCÍA MORENO, ANTONIO (2021): Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), Versión digital 2021, páginas 474-477.

[2] BERMÚDEZ GARCÍA MORENO, ANTONIO (2021): Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931), Versión digital 2021, páginas 215-221.

[3] ABC del 17 de diciembre de 1978, edición de Sevilla, página 53.

[4] ABC del 17 de diciembre de 1978, edición de Sevilla, página 53.

[5] ABC del 17 de diciembre de 1978, edición Madrid, página 54.

[6] ABC del 21 de diciembre de 1978, edición de Sevilla, página 36.


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